El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves la desclasificación y publicación de información «crítica» de inteligencia que vincularía a las autoridades de China con «ataques informáticos» e «interferencia extranjera» en las elecciones estadounidenses desde 2020, año en el que el actual mandatario norteamericano perdió las elecciones contra el demócrata Joe Biden.
«Esta noche anuncio la desclasificación y publicación inmediata de información de inteligencia crucial, que revela vulnerabilidades alarmantes en nuestra infraestructura electoral», ha afirmado el mandatario en un discurso a la nación.
Esta divulgación de información hasta ahora reservada demostraría, según Trump, que el «sistema electoral (de Estados Unidos) está peligrosamente expuesto, a niveles inimaginables, a ataques informáticos, explotación e interferencia extranjera», en línea con las alegaciones que en reiteradas ocasiones ha emitido contra la legitimidad de las elecciones presidenciales que en 2020 le dieron la victoria a Biden frente al actual mandatario.
Los documentos en cuestión abarcan cinco áreas principales. «En primer lugar, demuestran que, durante varios años, a partir del ciclo electoral de 2020, la República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de datos electorales de la historia, resultando en la adquisición ilícita por parte de China de 220 millones de registros de votantes estadounidenses», ha asegurado el inquilino de la Casa Blanca, advirtiendo de «una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral».
DENUNCIA EL ROL DE UN «ESTADO PROFUNDO»
En segundo lugar, la información desclasificada incluiría un conjunto de archivos que probaría, en palabras de Trump, «que miembros del ‘Estado Profundo’, un grupo muy conocido en muchos casos, trabajan en nuestra agencia de Inteligencia para suprimir y minimizar activamente la información sobre el alcance de la siniestra injerencia electoral de China».
Según ha denunciado a este respecto, «las agencias de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) comenzaron a enterarse de la filtración de los registros electorales en 2020, cuando descubrieron que decenas de millones de datos de votantes en 18 estados habían sido comprados, robados o pirateados por China». «No me la comunicaron a mí, como presidente, ni a nadie más, y, hasta donde sabemos, tampoco informaron al Congreso», ha aquejado.
Prosiguiendo con sus acusaciones contra Pekín, el mandatario estadounidense ha declarado que las autoridades de la República Popular intentaron «socavar» su primer gobierno durante la campaña de 2020 y que, a mediados de 2018, cuando habrían intentado «influir en las elecciones ‘midterm'», la política del Partido Comunista Chino «consistía en movilizar a todos los elementos nacionales y extranjeros que se oponían al presidente de Estados Unidos para reducir su número de votos y forzar su dimisión o impedir su reelección».
«Querían que pareciera que vuestro presidente no era gran cosa, cuando en realidad vuestro presidente ha hecho un gran trabajo, e hicieron todo lo posible para conseguir precisamente eso», ha manifestado.
En concreto, ha afirmado citando a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que la citada estrategia «incluía el uso de contactos chinos con grandes empresas estadounidenses para influir en los líderes empresariales de Estados Unidos y lograr que se volvieran contra el presidente». Asimismo, «buscaba identificar a periodistas estadounidenses que hubieran informado negativamente sobre el presidente y pagarles grandes sumas de dinero para que escribieran más artículos negativos sobre él», ha alegado.
ALERTA DE LA SUPUESTA INSEGURIDAD DEL SISTEMA ELECTORAL
La tercera sección de la documentación en cuestión, que abarcaría desde enero de 2020 hasta junio de 2026, ratificaría «que, durante muchos años, se mintió descaradamente a los estadounidenses sobre la seguridad de (…) máquinas de votación electrónica y sistemas de recuento de votos, casi todos fraudulentos», ha explicado el dirigente.
«Nuestro Gobierno sabía desde hace tiempo que estas máquinas son extremadamente vulnerables a los ataques», ha agregado sumando como elementos vulnerables «los repositorios centralizados de datos electorales, como las bases de datos de registro de votantes, los registros electorales y otros sitios web oficiales de elecciones». «Se trata de una ciberamenaza dirigida al corazón mismo de nuestra democracia», ha afirmado.
A renglón seguido, ha argumentado que un cuarto conjunto de documentos revelaría que, «incluso cuando se han detectado pruebas significativas de fraude, estas han sido ocultadas y encubiertas», citando en concreto «evidencia de presunto fraude por parte de una operación de registro de votantes a gran escala en Michigan» en 2020, estado en el que salió victorioso el ‘ticket’ formado por Joe Biden y Kamala Harris por una diferencia de cerca de 145.000 votos.
Por otra parte, ha apuntado que, según el Departamento de Seguridad Nacional, «se han identificado aproximadamente 278.000 no ciudadanos inscritos para votar en las elecciones federales», aunque «los estados demócratas se negaron a compartir sus archivos electorales», por lo que ha sostenido que «la cifra real es mucho mayor».
Ante estos supuestos hechos, el magnate republicano ha pedido «al director del FBI (Kash Patel) que garantice una investigación exhaustiva del asunto y colabore con el Departamento de Justicia para procesar a los responsables de cualquier delito», así como ha indicado que su Administración «está notificando a los estados cuyos datos electorales fueron comprometidos por la República Popular China y muchos otros».
«También he ordenado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que notifique a todos los estados sobre los no ciudadanos en sus padrones electorales y que les ordene eliminar a todos los votantes de las listas de inmediato», ha acrecentado.
LA SOLUCIÓN DE TRUMP: LA LEY ELECTORAL ‘SAVE AMERICA’
«Cientos de millones de archivos electorales estadounidenses están en manos de gobiernos extranjeros. Nuestras máquinas y sistemas de recuento de votos están expuestos a la piratería informática, la manipulación y la corrupción. China y otros países han intentado interferir, ocultando pruebas de fraude. Cientos de miles de personas que no son ciudadanas y personas fallecidas figuran en el padrón electoral», ha enumerado, a modo de conclusión, antes de lamentarse: «Y aun así seguimos teniendo elecciones sin identificación de votante, sin prueba de ciudadanía, y con decenas de millones de papeletas perdidas en el correo».
De este modo, ha conectado este discurso con su defensa de la llamada Ley Salvaguardar la Elegibilidad del Votante Estadounidense, o ‘SAVE (por sus siglas en inglés) America’, alegando que, ante las citadas circunstancias, «abordar esta crisis de seguridad electoral exige que el Congreso apruebe la Ley», que exigiría un documento identificatorio con foto para los votantes e impediría votar por correo salvo en contados casos.
«La única razón para no hacerlo es que se quiera hacer trampa», ha contrapuesto, ensalzando el proyecto por el que el pasado mes de marzo declaró estar dispuesto a un nuevo cierre gubernamental, tras los múltiples bloqueos que han sacudido su mandato, incluido el más largo de la historia del país, con 43 días entre octubre y noviembre de 2025.
«A todos los estadounidenses, les pido que mañana mismo llamen a sus representantes en la Cámara de Representantes y el Senado y exijan la aprobación de la Ley para Salvar a Estados Unidos, sin demora. Juntos restauraremos la fe y la confianza», ha concluido.