The Waterboys ofrecieron anoche en el Roig Arena su único concierto en España de 2026 dentro de la gira ‘The Fisherman’s Blues Revue’, una celebración de uno de los álbumes más emblemáticos de su trayectoria, ‘Fisherman’s Blues’ (1988), el trabajo con el que la banda liderada por Mike Scott abrazó definitivamente las influencias folk e irlandesas que marcarían una de las etapas más reconocidas de su carrera.
Según ha informado el centro cultural en un comunicado, la banda liderada por Mike Scott arrancó con la energía de ‘Don’t Bang the Drum’ y aceleró las pulsaciones del recinto al ritmo de ‘Girl Called Johnny’.
Uno de los momentos más ovacionados del inicio llegó pronto con ‘The Whole of the Moon’, cuyo coreado estribillo hizo vibrar la acústica del recinto, han indicado las mismas fuentes.
La primera parte del concierto alcanzó su cima instrumental con la intensidad de ‘Raggle Taggle Gypsy’ y el brillante empalme de ‘Sweet Thing/Blackbird/Wild Jig’. El ambiente en las gradas y la pista del Roig Arena reflejó desde el primer momento la «comunión perfecta» entre la banda y un público intergeneracional.
La atmósfera íntima pero expansiva que Scott logró construir en temas como ‘The Stolen Child’ preparó el terreno para el viaje sonoro hacia las raíces americanas que estaba por desplegarse sobre el escenario.
El ecuador del espectáculo quedó marcado por la irrupción de Steve Earle sobre el escenario. Uniendo fuerzas con The Waterboys, repasó himnos fundamentales de su carrera como ‘Copperhead Road’, ‘Guitar Town’ y la emotiva ‘My Old Friend the Blues’. La fusión del violín, los teclados y las guitarras eléctricas aportó una dimensión renovada a estos clásicos del Americana.
A medida que avanzó la noche, el concierto intercaló matices acústicos y destellos de pura energía festiva. Camino del desenlace, la complicidad entre ambas leyendas desató el entusiasmo del público en ‘Bang on the Ear’ y la festiva ‘Galway Girl’.
El clímax de la velada llegó con la esperada ‘Fisherman’s Blues’, que convirtió la pista en un clamor unánime, antes de cerrar la noche por todo lo alto a dúo con el clásico ‘Will the Circle Be Unbroken’, poniendo el broche a una noche marcada por la fusión de folk, rock y raíces irlandesas que definió a la banda durante más de cuatro décadas.