Reseña de Democrazy: El juego de mesa de política, humor y negociación

Andrea Moncada

Democrazy nos acerca a uno de los temas de conversación más universales, y a la vez más peliagudos: la política y sus eternos debates. El juego viene de la mano de los autores Bruno Faidutti y Karl-Heinz Schmiel, el ilustrador Isaac Morgadella y GDM como editora en castellano.

Confieso que muy pocas veces he visto un reflejo tan agudo, cínico y absolutamente divertido del sistema político actual como el que nos presenta Democrazy. El punto de partida del juego es tan brillante como satírico. Nos abre las puertas de un parlamento ficticio donde no dejan de entrar políticos, descritos con mucha sorna en su manual.

SER EL DIPUTADO MÁS INFLUYENTE

Democrazy

En el título, nos ponemos en la piel de uno de estos diputados con un objetivo que nos resultará muy familiar: sacar beneficio propio. Para esto, tenemos que conseguir el apoyo de los principales sectores de la sociedad y asegurarnos de que los rivales se queden atrás.

Se trata de un título para 4 a 10 jugadores con una edad superior a 14 años, y cada partida dura aproximadamente 30 minutos. Para representar esta escalada de poder, el juego cuenta con 60 fichas de madera que simbolizan el apoyo de los cuatro sectores más importantes. Con estos sectores de la sociedad, nos referimos a las energéticas (amarillo), las PYMES (verde), el sector industrial (rojo) y los bancos (azul).

Al inicio de la partida, cada uno de nosotros recibe al azar una reserva de fichas. Esta reserva debe estar visible en todo momento para que nuestros rivales puedan medir nuestro poder adquisitivo y de influencia. Además de esto, tendremos una mano oculta de cartas de agenda, equivalente en número a nuestras fichas. Cuando hayamos preparado el reparto, estaremos listos para que el presidente de la cámara dé comienzo a la sesión.

LA JUGABILIDAD: CAOS CONTROLADO Y VOTACIONES

Lo verdaderamente apasionante de Democrazy es su jugabilidad: aquí nosotros somos quienes hacemos, deshacemos y retorcemos las reglas en tiempo real. En nuestro turno, actuamos como portavoz proponiendo una carta de agenda de nuestra mano y leyéndola en voz alta al resto de la mesa. La carta cuenta con un título burocrático y sus efectos. El mazo principal consta de 94 cartas de agenda, divididas en tres tipos que marcan el ritmo de las decisiones: decretos, leyes y directivas.

Una vez leída la propuesta, llega el momento crucial, el verdadero «salseo» de Democrazy: la negociación y la votación. Tras un debate (que a menudo implica promesas vacías y faroles, como la política misma), cada jugador coloca su carta de voto bocabajo. Todos tenemos cartas de voto básicas («SÍ» y «NO») que recuperamos tras revelar los resultados. Sin embargo, tendremos una carta especial de un solo uso y confidencial que hemos recibido al inicio de la partida, y debemos usarla con cuidado.

Por un lado, existen los «Absolutamente SÍ» o «Absolutamente NO», que imponen su voluntad por encima de la mayoría simple y aprueban o rechazan propuestas. Pero la joya de la corona es el «Pucherazo«. Si alguien juega esta carta especial, el resultado matemático de la votación se invierte por completo. Es decir, lo que estaba aprobado por mayoría se rechaza, y lo rechazado se aprueba, incluso si se habían jugado cartas de «Absolutamente».

El final de la partida es tenso y abrupto. El juego termina inmediatamente si alguien roba la escurridiza carta de «FIN» (escondida entre las últimas 10 cartas del mazo). También acaba la partida si tenemos que robar una ficha y la bolsa de tela se encuentra completamente vacía. Se cuentan los puntos según dicten las Directivas vigentes sobre la mesa, partiendo de la base estándar de que cada ficha física vale 1 punto.

¿QUÉ CAMBIA REALMENTE EN ESTA NUEVA VERSIÓN DE DEMOCRAZY?

Principalmente, el lavado de cara estético y ergonómico. Lejos quedan los diseños parcos o excesivamente sobrios de hace dos décadas. GDM ha apostado por nuevas ilustraciones a cargo de Isaac Morgadella, con un estilo caricaturesco, que encaja a la perfección con la sátira del título. Además, la iconografía en las cartas permite distinguir rápidamente las letras clave (S o N) para los desempates o los iconos de las Leyes. En definitiva, es una edición que respira frescura y actualidad.

En conclusión: Democrazy es una propuesta valiente y tremendamente divertida por parte de GDM Games. Rescata un diseño clásico y lo moderniza con un estilo y estándares actuales. Es un título para reuniones numerosas, donde la negociación y las promesas rotas serán los verdaderos protagonistas. Es una incorporación fantástica a nuestra ludoteca, así que preparad vuestros mejores argumentos, porque ¡su señoría da por comenzada la sesión!

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