¿Por qué echar hielo en el retrete?

Redacción

Generalmente se recomienda hacer una limpieza profunda del cuarto de baño al menos una vez a la semana para asegurar la higiene y evitar los malos olores. Sin embargo, para muchos, esto es una tarea desagradable que se intenta aplazar en la medida de lo posible.

Se comercializan productos que ahorran tiempo y esfuerzo para facilitar este proceso y mantener un cierto grado de limpieza. Por ello, se han popularizado algunos trucos caseros que pueden reducir el volumen de limpieza en los lugares más desagradables, como puede ser el inodoro.

¿EL HIELO ES UNA SOLUCIÓN?

Aunque pueda resultar sorprendente, se pueden utilizar cubos de hielo para ayudar a mantener la higiene de los inodoros. Sus propias funciones mecánicas, en las que la solidez del hielo crea una fricción leve sobre la superficie, permiten que se eliminen ciertos residuos de la superficie.

A esto se le añade el contraste térmico, en el que el frío del hielo puede ayudar a desprender partes del sarro que pueden haberse quedado pegadas a la porcelana. Su uso frecuente hace que sea un método efectivo de mantenimiento que puede ralentizar la aparición de sarro o depósitos.

¿CÓMO SE USA?

En primer lugar, este método se repite una vez a la semana y se recomienda utilizar agua del grifo en lugar de mezclarlo con productos químicos, ya que estos pueden perder efectividad con la congelación, liberar gases tóxicos al derretirse o entrar en contacto con alimentos durante el proceso de congelación. Sin embargo, estos productos se pueden añadir después de utilizar el hielo.

El primer paso consiste en preparar entre seis y 12 cubos de hielo. Una vez congelados, estos se colocan en la taza del inodoro con especial concentración en las zonas con sarro.

Después, se espera entre cinco y 10 minutos hasta que empiecen a derretirse y se genere una fricción inicial. Finalmente, se tira de la cadena un par de veces para que el hielo arrastre la suciedad que haya podido desprenderse.

¿CUÁLES SON SUS LIMITACIONES?

Aunque este método puede ser efectivo para el mantenimiento diario del inodoro, solo es eficaz contra residuos leves y superficiales, ya que no tiene la capacidad de eliminar manchas difíciles o residuos incrustados. Además, cabe destacar que no es un sustituto de una limpieza profunda, sino que actúa como un complemento.

No obstante, en el caso de que se quiera una limpieza más profunda, se puede utilizar vinagre, limón o bicarbonato para combatir las manchas. El vinagre, por ejemplo, se puede verter en la taza, dejar reposar media hora y frotar para desprender cal o minerales.

El bicarbonato se puede combinar con agua caliente y verter en la taza, dejándolo reposar unos 20 minutos antes de empezar a frotar la superficie. Además, se pueden utilizar rodajas de limón con sal gruesa y frotarlas contra la taza para desprender acumulaciones.

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