Ann Robinson, actriz recordada por encarnar a Sylvia Van Buren en La guerra de los mundos, ha fallecido a los 96 años. Según informa su nieta a The Hollywood Reporter, la intérprete estadounidense murió el 26 de septiembre de 2025 en su casa de Los Ángeles, aunque su fallecimiento no se había hecho público hasta ahora. Se desconoce la causa de la muerte.
Nacida en Hollywood el 25 de mayo de 1929, Robinson quedó ligada a uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción de los años 50, La guerra de los mundos (1953). La actriz protagonizó la película basada en la novela de H.G. Wells como Sylvia, una profesora que, junto al científico Clayton Forrester (Gene Barry), intenta encontrar una forma de detener la invasión marciana que amenaza la Tierra.
Robinson protagonizó una de las secuencias más recordadas del filme, aquella en la que un marciano colocaba sus largos y delgados dedos sobre el hombro de una desprevenida Sylvia, antes de que Clayton acudiera en su ayuda y matara a la criatura con un hacha.
Medio siglo después, en 2005, Steven Spielberg quiso homenajear una de sus películas favoritas incorporando a Robinson y Barry a su adaptación cinematográfica de La guerra de los mundos.
Ambos intérpretes aparecen brevemente al final del filme como los suegros del personaje interpretado por Tom Cruise y abuelo de sus hijos. Robinson ya había vuelto al universo de Wells en varios episodios de la serie La guerra de los mundos, emitida entre 1988 y 1990, donde interpretó de nuevo a Sylvia Van Buren.
ANN ROBINSON (1929-2026)
Antes de protagonizar La guerra de los mundos, Robinson se abrió camino en Hollywood como especialista, un terreno al que llegó en parte por su experiencia montando a caballo. Uno de sus primeros trabajos fue The Story of Molly X (1949), donde dobló a June Havoc en una escena de fuga de una prisión. También montó a caballo en Azabache (1949), rodó las escenas de acción de Shelley Winters en Frenchie (1950) y trabajó como figurante en Un lugar en el sol (1951), donde el director, George Stevens, acabó dándole una línea de diálogo.
Poco después, Robinson llamó la atención de Paramount Pictures, que la incluyó en su cantera de jóvenes promesas. Durante aquella etapa obtuvo el papel más recordado de su carrera, el de Sylvia en La guerra de los mundos (1953). Ese mismo año, el estudio la envió temporalmente a Columbia para participar en La muralla de cristal (1953), pero después de aquel trabajo Paramount no le renovó el contrato. A partir de entonces, la actriz continuó vinculada a la interpretación en proyectos como Dragnet (1954) y Rocky Jones, Space Ranger (1954), aunque ya sin el respaldo de una gran compañía.
Su carrera quedó parcialmente interrumpida en 1957, cuando se marchó a México para casarse con el torero Jaime Bravo. La propia Robinson reconocería años después que aquella decisión afectó de lleno a su trayectoria profesional, asegurando que «mandó mi carrera al traste». «Cuando volví a casa, Hollywood me había dejado atrás. Simplemente lo arruiné, lo eché a perder», recordó la intérprete.
Desde entonces, la intérprete mantuvo una presencia intermitente tanto en cine como en televisión. En la gran pantalla apareció en Imitación a la vida (1959) y durante los años 60 participó como estrella invitada en numerosas series, entre ellas Perry Mason (1957), Bachelor Father (1957), The Life and Legend of Wyatt Earp (1955), Peter Gunn (1958), Death Valley Days (1952) y 77 Sunset Strip (1958).