Las Vegas es un juego de dados sumamente accesible que acaba de llegar de la mano de Ravensburger donde de 2 a 5 jugadores compiten por amasar la mayor fortuna a lo largo de cuatro rondas. El despliegue inicial es rapidísimo: se colocan en el centro de la mesa seis tapetes que representan diferentes casinos, numerados del 1 al 6. A continuación, se revelan billetes de un mazo de dinero y se van asignando a cada casino uno a uno hasta que cada mesa sume, como mínimo, una recompensa total de 50 000 $.
Al comienzo de la ronda de Las Vegas, cada participante recibe un set de 8 dados de un mismo color. En su turno, el jugador activo relanza todos los dados que le queden disponibles y debe elegir obligatoriamente un único valor numérico de los obtenidos. Tras esto, coloca todos los dados que muestren ese número en el casino correspondiente. El turno pasa al siguiente jugador, repitiéndose este proceso de forma cíclica hasta que todos estén sin dados.
La verdadera magia y el motor de Las Vegas residen en sus mecánicas de interacción y reparto de botines. Aunque la premisa de colocar dados suena sencilla, las decisiones se vuelven tensas rápidamente debido a que el azar de las tiradas te obliga a adaptarte constantemente. Colocar muchos dados de golpe te ayuda a dominar un casino, pero reduce tu flexibilidad para diversificar en otras mesas, dejándote a merced de lo que decidan hacer tus oponentes-
Las Vegas tiene un desempate despiadado

El núcleo competitivo de Las Vegas se rige por una norma tan brillante como destructiva: el desempate por anulación. Cuando todos los dados se han colocado en los casinos, se evalúa cada mesa de forma independiente. Si dos o más jugadores empatan con la misma cantidad exacta de dados en un casino, todos esos dados empatados se eliminan inmediatamente de la mesa. Es una regla despiadada que castiga la codicia y premia el oportunismo.
Una vez expulsados los tramposos y los empatados, el jugador que posea la mayor cantidad de dados en ese casino se lleva el billete de mayor valor de la mesa. El segundo jugador con más dados se queda con el siguiente billete más alto, y así sucesivamente hasta que se agoten los billetes o los dados. Si quedan billetes sin reclamar en un casino, estos se devuelven. Al terminar la cuarta ronda, se realiza el recuento final y el jugador con más dinero se corona campeón.
Un increíble juego para todos

Aunque las reglas de Las Vegas escalan perfectamente y ofrecen una experiencia óptima a cuatro o cinco jugadores debido al caos, el juego a dos contendientes se transforma por completo. En partidas para dos personas, el juego se vuelve extremadamente agresivo y táctico. Las provocaciones en la mesa son constantes mientras intentas meter dobles dados para anular la presencia del rival o forzarle a malgastar sus tiradas en casinos de bajo valor.
Los componentes de producción que ofrece Ravensburger están pensados para aguantar batallas campales de lanzamientos en cualquier mesa. Los dados son coloridos y los tapetes de los casinos cuentan con una iconografía muy clara que facilita la lectura de la partida a golpe de vista. Es un juego cuya explicación apenas toma dos minutos, lo que lo convierte en el candidato ideal para abrir las noches de juegos de mesa.