La visita del Papa León XIV al Centre Penitenciari Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), tendrá una duración de 20 minutos, en los que se dirigirá a los internos para trasladarles «una palabra de esperanza» y un abrazo de cariño y misericordia.
Así lo ha manifestado el padre Jesús Bel, de la Orden de la Merced y capellán en este centro penitenciario desde 10 años, en una entrevista a Europa Press, en la que ha explicado que el obispo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), Xavier Gómez, hizo todo lo posible para que el Sumo Pontífice hiciese una parada durante su visita a Catalunya para acudir a la prisión.
Una petición que el líder de la Iglesia Católica aceptó enseguida porque «tiene una sensibilidad muy grande de cara a los que están en el margen».
Así las cosas, el miércoles 10 de junio el Papa acudirá al salón de actos de la prisión, en un encuentro «breve pero intenso» al que asistirán los capellanes de Brians 1 y Brians 2, voluntarios que participan en el trabajo de la Pastoral Penitenciaria y un grupo de internos e internas, que participarán en el saludo y a los que León XIV les dirigirá unas palabras.
«Es una visita para llevarles el ánimo, el cariño y la cercanía de Dios, que los ama y que no los olvida aunque estén metidos en el pozo más profundo de su vida y que les anima a levantarse y a seguir adelante», ha expresado.
«MUCHA ALEGRÍA Y SORPRESA»
Bel, que fue capellán en La Modelo hasta su cierre en 2017 y acompaña a personas privadas de libertad desde hace 40 años, visita cuatro veces por semana el centro de preventivos de Barcelona, donde presta asistencia religiosa, «que es un derecho constitucional», en los módulos de hombres.
Además, celebra la Eucaristía, ofrece cursos de Biblia y Catequesis para preparar a los reclusos que lo deseen para recibir el bautismo, la primera comunión y la confirmación, y también realiza un acompañamiento personal, además de atender otro tipo de necesidades, como puede ser facilitar ropa a través de Cáritas a internos que ingresan sin recursos.
Los internos que profesan la fe católica y participan en actividades religiosas en Brians 1 son unos 40, aunque este número oscila, precisa Bel, porque al tratarse de una cárcel de preventivos no tiene una «población fija», sino que los internos suelen pasar de media un año en prisión provisional y, una vez juzgados, si son condenados se les traslada a un centro penitenciario de cumplimiento.
En este sentido, el capellán explica que cuando una persona ingresa en prisión provisional se le cae el mundo encima porque pierde la relación con su familia y queda limitada en sus movimientos, lo que provoca un gran impacto emocional si no está acostumbrado a este ambiente: «Hay mucho sufrimiento».
La mayor ansiedad en preventivos viene por la «incertidumbre» de no saber cuándo serán juzgados, cuándo recibirán las visitas de los abogados y la posibilidad de ser condenados y, en estas circunstancias, el papel del capellán es el de escuchar y hablar para que no se desesperen, para que encuentren una salida: «El mundo no se termina ahí, hay que salir adelante».
Por eso, la noticia de la visita del Papa ha supuesto para ellos «mucha alegría y mucha sorpresa», pues lo han sentido como un gesto de cercanía por parte del Sumo Pontífice.
«EN LA MENTE DEL PAPA»
«Alguno me comentaba: ‘Estamos en la mente del Papa, ha pensado en nosotros, nos ha tenido en cuenta. Cuando nadie nos mira, cuando no le importamos a nadie, el Papa ha pensado en nosotros y ha querido acercarse a nosotros y saludarnos'», cuenta Bel.
El capellán aclara que no ha recibido ningún gesto de desprecio ni de oposición a la visita y que la mayoría de reclusos están contentos e ilusionados, independientemente de la fe que profesen, porque para aquellas personas que no son creyentes o que pertenecen a otras religiones este gesto significa que el mundo los verá con otros ojos durante un rato y así se lo han trasladado: «Hemos importado, nos ha tenido en cuenta».
A ese respecto, el capellán ha querido recordar que «el abrazo del Papa no se queda solamente en los creyentes, el Papa abraza a todos por igual, ese es el talante de él».