La reparación de la violencia machista «no está garantizada» para mujeres con discapacidad

Redacción

La Asociación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Euskadi, Elkartean, ha presentado una guía para incorporar la discapacidad en el principio de reparación de las violencias machistas, en la que advierte de que este derecho «no está actualmente garantizado» para mujeres con discapacidad y reclama avanzar hacia un modelo «más accesible, integral y centrado en derechos».

El documento parte de un proceso participativo que ha incluido una encuesta a 108 mujeres con discapacidad y la celebración de encuentros territoriales en los que se han recogido experiencias, necesidades y propuestas.

Entre los datos más relevantes, la guía señala que el 67% de las mujeres participantes ha vivido alguna forma de violencia machista, lo que evidencia, según la entidad, una realidad «estructural» y no situaciones aisladas.

Asimismo, destaca que una parte significativa de las mujeres no identifica qué es la reparación ni cómo acceder a ella, lo que refleja una falta de información, acompañamiento y reconocimiento de este derecho. «La reparación no puede ser un concepto desconocido. Tiene que convertirse en un derecho reconocido, accesible y ejercitable por todas las mujeres», señalan desde la entidad.

BARRERAS DE ACCESO

Elkartean identifica diversas barreras que dificultan el acceso a procesos de reparación, entre ellas la falta de accesibilidad, el desconocimiento de los recursos disponibles, la escasa formación de profesionales y el miedo a no ser creídas.

En este sentido, muchas mujeres afirman no haber recibido apoyos adecuados tras vivir situaciones de violencia, lo que pone de manifiesto la «insuficiencia» de las respuestas actuales. «Muchas veces no sabemos a dónde acudir, o sentimos que no nos van a entender o creer», recogen algunos de los testimonios incluidos en la guía.

A través de los encuentros territoriales, las participantes definen la reparación como un proceso «continuo, complejo y no lineal», que va más allá de intervenciones puntuales o compensaciones económicas. «La reparación no es solo una ayuda económica. Es poder reconstruir tu vida con apoyos, con dignidad y con derechos», señalan.

En este sentido, reclaman ser escuchadas, creídas y acompañadas, así como acceder a recursos accesibles y libres de prejuicios. «Necesitamos que crean en nuestra palabra y que nos acompañen sin juzgarnos», apuntan.

PROPUESTAS

La guía plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo de reparación que sea «integral, personalizado y adaptado» a las realidades de las mujeres con discapacidad, con medidas que garanticen la accesibilidad física, comunicativa, cognitiva y actitudinal.

También plantea una «urgente» formación específica, obligatoria y continua en todos los ámbitos implicados (servicios sociales, judicatura, sanidad, educación, policía y emergencias), así como la mejora de la atención.

«Sin accesibilidad, sin formación y sin escucha, no hay reparación posible», subrayan, al tiempo que destacan la importancia del «acompañamiento sostenido en todo el proceso, seguimiento institucional, propiciar un empleo digno o apoyos económicos cuando no puedan trabajar, vivienda accesible, apoyos adecuados y recursos adaptados».

Asimismo, Elkartean defiende que las políticas y servicios deben construirse contando con las propias mujeres con discapacidad. «Las soluciones tienen que construirse desde nuestras experiencias», concluye.

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