El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional ha achacado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos «el guiado activo de la masa hacia los lugares de paso» en la entrada de miles de inmigrantes a finales de julio en Ceuta, a la par que ha apuntado a «planificación», tanto «previa» como «táctica».
Así consta en el ‘Informe sobre la entrada masiva irregular en Ceuta’, remitido a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón y al que ha tenido acceso Europa Press, en el que el CENIF advierte de que lo ocurrido «no se trata de algo incidental cuya generación pueda asociarse a un factor ocasional o espontáneo».
Los agentes concluyen que hubo «planificación previa» y «una autoría intelectual anterior y otra material simultánea que supone funciones de seguimiento y control».
Al respecto, inciden en «el lugar elegido (Ceuta), la zona concreta por la que se accede y la fecha y las horas en que se activan las diferentes fases y perfiles de acceso», que «son elementos cuya concurrencia concertada para todos también revela la existencia de planificación previa».
Y resaltan «la escasa presencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos», y «el ‘guiado activo’ de la masa hacia los lugares de paso, por parte de esas de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad».
AGENTES MARROQUÍES UNIFORMADOS Y DE PAISANO
La Policía analiza el papel de uniformados de las fuerzas marroquíes dando «indicaciones a las personas que cruzan irregularmente la frontera para superar obstáculos y organizando el acceso a la zona de vehículos de gran tonelaje con gran cantidad de inmigrantes».
También habla de «agentes dinamizadores sobre el terreno no uniformados» con un comportamiento que «no encaja con la dinámica de comportamiento de la masa que realiza la entrada/salida de territorio español», precisando que son varones de «complexión fuerte o atlética».
«En algunos casos se les ha detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno. Todos ellos muestran actitudes de control, liderazgo y dirección de la situación frente a las personas que les rodean», expone.
Igualmente, compara lo sucedido los pasados 30 y 31 de julio con otros procesos de entrada previos en 2021 y 2024, asegurando que hay «elementos concurrentes en todos ellos», habiendo en el de 2026 «un componente de experiencia previa que se traduce en una mejora que lo ha convertido en una acción mucho más compleja y elaborada».
Y observa una «finalidad migratoria aparente», argumentando que «opera solo como una cobertura formal que sirve para fomentar, impulsar y dirigir un flujo masivo de personas a la frontera de Ceuta», algo que ve «confirmado» por el hecho de que la mayoría de los inmigrantes «no busca permanecer en territorio español (solo permanece aproximadamente un 10%)».
Una idea que ve «reforzada» por que la posterior convocatoria de entrada para el 15 de agosto fue «absolutamente controlada por la estructura de seguridad marroquí, la cual estuvo inoperante en un proceso que duró más de 48 horas, durante los días 30 y 31».
Así como –abunda– por «la difusión de mensajes posteriores que, incluso a nivel oficial, justifican por parte de Marruecos una reivindicación territorial que cuestiona la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla».
DIRECCIÓN ESTRATÉGICA
La Policía pone el foco en una «dirección estratégica», al considerar «evidente la concurrencia de un proceso de dinamización, viralización de mensajes, activación y desactivación de perfiles de redes sociales y sistemas de mensajería, la contranarrativa y la desinformación asociadas a elementos externos».
Entre ellos menciona la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe el rechazo en frontera de quienes llegan a nado a Ceuta o Melilla, el proceso extraordinario de regularización de inmigrantes impulsado por el Gobierno o la falta de vigilancia.
A su juicio, ello «permite hablar de la mencionada planificación previa y refuerza la presencia de una dirección estratégica y operacional que actúan conforme a procedimientos perfectamente definidos a través de las distintas fases de ejecución del proceso».
E insiste en la «percepción» de estar ante «un proceso predefinido con objetivos diferentes de los migratorios», a lo que contribuye –agrega– «la facilitación generalizada de las rutas y los traslados para concurrir en un lugar concreto, en unos tramos horarios también muy definidos y una gestión favorecedora que se proyecta en dos planos diferentes que operan casi simultáneamente tanto a la entrada como a la salida del territorio español».
Y apunta a una «especialización de alto nivel» que «no está al alcance de ninguna estructura criminal de las conocidas por la Policía en esa zona y que se encuentran muy lejos de las capacidades de las pocas estructuras de entidad que operan en el ámbito de la inmigración irregular en Marruecos».
MONITORIZACIÓN SOBRE EL TERRENO
El CENIF hace hincapié en la planificación «táctica», dado que la forma de entrada «responde a una configuración táctica que, mediante la combinación de lugar, forma de acceso y perfiles de los sujetos activos que entran en territorio español» busca varios objetivos.
Según indica, el primero es «colapsar el sistema de gestión fronteriza en un punto y de una forma concreta», para «desviar capacidades de respuesta a actividades de salvamento y saturar un área de recepción/contención de inmigrantes irregulares para detraer aun más recursos a actividades de control y gestión de aquellos que estaban destinados a la actividad de vigilancia fronteriza».
El segundo, una vez cumplida la función de colapso que provoca la «apertura de puertas», consiste –subraya– en «eliminar la capacidad de respuesta por parte de España».
«Asistimos a un cambio progresivo del perfil de personas que acceden irregularmente a territorio español que, además del perfil de la primera fase, pasa a incorporar familias (mujeres y niños) al perfil. Ello provoca que cualquier reacción de control del perímetro fronterizo tenga un alcance nulo o muy limitado», describe.
También expone una «monitorización sobre el terreno» que se evidencia «claramente» en «la detección de individuos cuyo perfil, actitudes y acciones no se corresponden con los de la masa de personas que entran y salen irregularmente del territorio español».
EFECTOS INSTITUCIONALES, CIVILES O GEOPOLÍTICOS
Por último, los agentes se detienen en los «efectos» en «múltiples dimensiones» que tuvo la entrada masiva, desde el «impacto institucional» que «se refleja en la saturación de las capacidades de prevención, contención, respuesta y asistenciales de todo tipo del territorio en el que suceden, todo ello con el consiguiente impacto económico y organizativo».
Otro de ellos fue el impacto en la sociedad civil, que va «desde las limitaciones en el ejercicio de derechos a la agitación de perfil sociopolítico, la desinformación, la confianza en las instituciones, el deterioro de la seguridad pública, el impacto en el sistema sanitario, etc.».
Uno más fue, fruto de la «confluencia de los anteriores», de «componente geopolítica», «con deterioro de la imagen-país y un cuestionamiento internacional inducido por la situación generada».
«En la misma línea se constata una evidente desestabilización política interna y desajustes en la integración de las respectivas acciones de respuesta de las distintas estructuras del Estado implicadas en ellas», apostilla.
Y señala que uno añadido de «especial trascendencia» es el «cuestionamiento del CNI», el Centro de Inteligencia Nacional, «en la detección de lo ocurrido», ya que «la escalada de la cuestión se ha convertido en lo que podríamos calificar como una acción de contra-inteligencia ofensiva de manual».
El CENIF detecta un «incremento súbito» de mensajes a favor de cruzar a Ceuta un día antes de su alerta del 29 de julio