Los directores de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) han coincidido en destacar la resiliencia de la economía mundial frente al impacto de la guerra en Oriente Próximo, a pesar de que la incertidumbre persiste y los efectos de la guerra «podrían prolongarse».
«La economía mundial ha demostrado ser, en general, resiliente al impacto de la guerra en Oriente Próximo, si bien algunas economías han experimentado una desaceleración del crecimiento y un repunte de la inflación», han indicado los líderes de las organizaciones multilaterales tras reunirse esta semana en el marco del grupo de coordinación de alto nivel establecido el pasado mes de abril para optimizar la respuesta de las instituciones ante el impacto energético, comercial y económico de la guerra en Oriente Próximo.
No obstante, han advertido de que el impacto del conflicto ha sido muy desigual, afectando al suministro de energía, la seguridad alimentaria, diversas materias primas y la actividad económica en numerosos países y regiones, y generando una mayor preocupación por el crecimiento y la estabilidad de precios.
De este modo, si bien los precios del combustible y los fertilizantes han disminuido desde su anterior reunión en junio, «la incertidumbre persiste y los efectos de la guerra podrían prolongarse», ya que los mercados energéticos y el tránsito de mercancías aún enfrentan dificultades.
En este sentido, han advertido de que los gobiernos y la comunidad internacional deben mantenerse vigilantes y seguir colaborando para defender el principio de libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y a nivel mundial, apoyar la recuperación económica, proteger el empleo y los medios de subsistencia, fortalecer la seguridad energética y alimentaria, incluso mediante la mejora de la infraestructura portuaria y la facilitación del comercio, además de incrementar la resiliencia ante futuras crisis.
«Reforzaremos nuestra capacidad de actuación si fuera necesario y continuaremos adaptando nuestro apoyo a los países a medida que la situación evolucione. Esto incluye ayudarlos a desarrollar una mayor resiliencia energética, alimentaria, comercial y económica», han apostillado.