El comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba ha declarado como testigo este martes que se reunió en dos ocasiones con la exmilitante socialista Leire Díez, quien le pidió información comprometedora sobre mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado.
En una declaración de una hora, Villalba, imputado en el ‘caso Koldo’, ha comparecido esta mañana ante el juez del ‘caso Leire Díez’, Santiago Pedraz, que investiga una presunta trama para desbaratar las causas judiciales que afectan al Gobierno y al PSOE, que habría liderado el exdirigente socialista Santos Cerdán y coordinado la propia Díez.
Fuentes jurídicas han informado a Europa Press de que el comandante se ha ratificado en su declaración como testigo ante agentes de la UCO del pasado 28 de mayo en el marco de las pesquisas sobre esta causa, ante quienes reconoció dos reuniones con Díez el 10 y el 26 de marzo de 2025.
Tal y como consta en el atestado de la UCO, Villalba ha confirmado ante el magistrado Pedraz que Díez se presentó como una persona con vínculos con «los de arriba» o con «los de arriba del Gobierno», y que mencionó que tenía acceso al «‘one’ del Gobierno», según las mismas fuentes.
LA OFERTA NO ERA CONVINCENTE
Las fuentes han destacado que el comandante ha confirmado otro de los extremos expuestos en el atestado de la UCO, en el que se menciona que «el objetivo de la reunión no fue otro que conseguir información comprometedora sobre la Guardia Civil» a cambio de distintos beneficios.
De acuerdo a ese informe en el que se ha ratificado, Villalba rechazó el ofrecimiento de colaboración de Díez al no considerar la oferta lo suficientemente convincente, que habría incluido un posible destino fuera de España.
En el atestado, la UCO señala que Leire Díez trató de persuadir a Villalba mencionando el ‘caso mascarillas’ que afecta al exministro José Luis Ábalos y al que fuera su asesor, Koldo García, para sostener que «no tenía recorrido».
La exmilitante del PSOE propuso en aquella primera reunión tres vías para denunciar una posible corrupción dentro de la Guardia Civil y la UCO: «sentarse con la Fiscalía; trasladar la información a través de un inspector de la Policía Nacional, esto en calidad de testigo protegido; o sentarle como asesor de la Directora General de la Guardia Civil».
El objetivo manifestado por Leire Díez era «hacer una purga en la Guardia Civil y eliminar los elementos subversivos» que existían dentro del instituto armado. «Le señaló que todas las filtraciones que estaba habiendo en prensa procedían de la UCO; en suma, Leire le mencionó que la directora de la Guardia Civil estaba esperando el ‘feedback’ de dicha reunión», recoge el atestado policial.
LA SEGURIDAD DEL ENCUENTRO
En la segunda reunión, la exmilitante manifestó a Rubén Villalba –que recogió todo lo conversado en un acta que aportó a la UCO, antes de su declaración como testigo– que «el próximo DAO de la Guardia Civil lo iba a poner ella», así como que el Gobierno «culpabilizaba al Ministerio del Interior por no controlar las operaciones que estaba llevando la UCO».
Posteriormente ha declarado ante el juez Francisco Ortega, identificado en el atestado de la UCO como el mediador de las reuniones entre Villalba y Díaz, que ha explicado que estos encuentros se llevaron a cabo a petición de Daniel Mateo, a quien la Guardia Civil identifica como colaborador de la Jefatura de Información de Instituto Armado, según las mismas fuentes.
En el atestado de las declaraciones testificales de la UCO del pasado mes de mayo, Villalba manifestó que fue Daniel Mateo quien se encargó de gestionar el local del primer encuentro entre él y Leire Díez, y que la exmilitante llegó acompañada de Francisco Ortega, en un encuentro en el que «había gente encargada de la seguridad».
En ese informe, preguntado por las medidas de seguridad que se adoptaron en el encuentro entre ambos, Ortega declaró a la UCO que había personas en el exterior del restaurante en el que quedaron que se encargaban de la seguridad perimetral, que llevaron a cabo cacheos y que quitaron los teléfonos móviles.