Dungeon Clawler es el resultado de la creatividad del estudio Stray Fawn Studio, quienes han logrado fusionar el RPG de mazmorras con la mecánica física de las máquinas de gancho de los salones recreativos. Tras su paso por el acceso anticipado, el juego ha celebrado su lanzamiento definitivo este 30 de abril de 2026, posicionándose como una joya independiente que nosotros consideramos imprescindible para quienes buscan algo más que cartas y turnos.
El guion de Dungeon Clawler nos sitúa en una premisa tan simpática como absurda: un malvado señor de la mazmorra ha robado la pata de la suerte de nuestro protagonista conejo, sustituyéndola por una oxidada garra mecánica. Nosotros debemos guiar al héroe a través de niveles generados proceduralmente para reclamar su miembro perdido y, de paso, una fortuna en oro.
La narrativa de Dungeon Clawler se apoya en un humor visual encantador y una progresión roguelike clásica que nos recompensa con mejoras permanentes. Nosotros valoramos positivamente la variedad de personajes jugables, como el nuevo integrante Blaze, cada uno con habilidades únicas que cambian radicalmente nuestra forma de interactuar con la garra.
Dungeon Clawler es muy original

La jugabilidad de Dungeon Clawler se sustenta en un pilar central: en lugar de jugar cartas de una mano, nosotros debemos controlar físicamente una garra para extraer armas, escudos y objetos de una máquina en tiempo real. Cada «agarre» es un momento de alta tensión donde nuestra destreza con los controles determina si obtendremos una espada poderosa o un objeto inútil que entorpezca nuestra estrategia.
Hemos encontrado fascinante cómo la física de los objetos dentro de la máquina crea una capa de estrategia emergente, obligándonos a mover piezas para liberar los mejores tesoros. En Dungeon Clawler, la precisión es tan importante como la planificación. En la urna puedes coger objetos de ataque, de escudo, todo inspirado en Slay The Spire pero dada una vuelta muy fresca.
Lo que realmente aporta este título es su innovador sistema de sinergias mecánicas. En Dungeon Clawler, no solo acumulamos objetos, sino que podemos «romper el juego» mediante combinaciones de ganchos especiales (como la garra antigravedad) y modificadores que alteran el comportamiento de los ítems dentro de la máquina.
Tensión y azar a la hora de agarrar objetos

Se puede experimentar con builds de daño eléctrico que se propagan entre enemigos o escudos que se activan automáticamente al ser rozados por la garra. Esta libertad para experimentar convierte a cada partida de Dungeon Clawler en un rompecabezas táctico donde el factor azar se siente justo y manejable.
Visualmente, el juego destaca por un estilo artístico hecho a mano, colorido y lleno de personalidad que hemos disfrutado en cada sala. Los enemigos y jefes finales gozan de animaciones fluidas que reaccionan de forma cómica a nuestros ataques, mientras que los efectos de iluminación en las mazmorras añaden una atmósfera envolvente. Destacar que Dungeon Clawler está traducido al español.
En definitiva, Dungeon Clawler es una apuesta valiente que ha sabido encontrar un lugar propio en un género muy saturado. Es cierto que no tienes el control siempre ya que la garra tiene aleatoriedad. Pero el aire fresco que ofrece este título nos ha encantado. Si eres fan de los juegos de cartas como Slay the Spire, esta gran sorpresa te va a encantar. Sin duda un gran y original deckbuilder por turnos.