#DRIVE Rally se presenta como el homenaje definitivo a la era dorada de los rallies de los noventa y ha sido desarrollado con un gusto exquisito por el equipo independiente de Pixel Perfect Dude. El juego se Inspira en la belleza simplista y adictiva del automovilismo retro y nos invita a devorar pistas de tierra, nieve y asfalto a lo largo de rincones icónicos del mundo.
Antes de comenzar con el análisis en sí, tenemos que destacar el mimo y el gran trabajo que ha hecho Meridiem Games, su distribuidor físico, en la edición tanto para Nintendo Switch como para PlayStation 5. Esta incluye unas increíbles pegatinas estilo grafitti y el libro de arte para deleitarnos con los diseños de este #Drive Rally.
La jugabilidad de #DRIVE Rally destaca por su perfecta comunión entre la accesibilidad inmediata y una curva de aprendizaje sumamente gratificante. Cuenta con un sistema de control centrado en la inercia y el derrape sostenido, donde la colocación del morro de nuestro vehículo antes de entrar a una curva cerrada lo es todo para arañar segundos al cronómetro.
#DRIVE Rally es una carta de amor al género

Lo que hace único a #DRIVE Rally es cómo consigue transmitir la pura esencia de la velocidad sin necesidad de abrumar al jugador con complejas telemetrías o reglajes imposibles. La física de los coches es ágil, divertida y responde de manera instantánea a los mandos, premiando la valentía a la hora de afrontar los saltos y las horquillas más cerradas.
El modo principal son los campeonatos y nos transporta a diversas épocas decoradas con una amplia variedad de bólidos inspirados en las grandes leyendas del motor. #DRIVE Rally cuenta con réplicas como el 205, el R5, Celica, BMW… pero no son licenciados, aunque su silueta se reconoce perfectamente. También contamos con escenarios diferentes como México, Asia, Finlandia o Alemania.
También tenemos el modo carrera rápida donde podremos correr con los coches que hayamos desbloqueado en #DRIVE Rally en los distintos tramos y trazados. Y por supuesto un imperdible modo Party para jugar con otros amigos en la misma consola. Además podemos cambiar la cámara a primera persona dentro de la cabina o una vista cenital, además de la típica en 3º persona detrás del coche.
Una buena cantidad de vehículos

Gráficamente #DRIVE Rally cuenta con un estilo visual muy low-poly con el sombreado plano que evoca de inmediato a las grandes producciones de la era de los 32 bits. Los escenarios gozan de un colorido desbordante y un diseño minimalista que entra por los ojos desde la primera partida, A nivel sonoro cumple con un copiloto que narra el trazado en inglés y melodías que están a buen nivel. Eso sí luego está en perfecto castellano.
Más allá de los tramos cronometrados y la competición pura, los desarrolladores han implementado un garaje de personalización que sirve como un maravilloso museo interactivo del motor. Incluso podremos hacer turismo libre por los distintos mapas del juego. Algo que nos ha encantado. Allí podremos conseguir una buena cantidad de coleccionables. Así que hay vida más allá de las pruebas.
#DRIVE Rally es una maravillosa carta de amor al automovilismo clásico que triunfa al ofrecer una jugabilidad adictiva, un apartado artístico muy retro y preciosista y una distribución de lujo. Pixel Perfect Dude ha firmado un arcade de carreras imprescindible para los nostálgicos y una adición de coleccionista soberbia gracias al impecable trabajo de Meridiem Games en las ediciones físicas. Si os gusta el Rally, no os lo perdáis.