Recién llegado a Sanxenxo para participar en las regatas que llevan su nombre, el Rey Juan Carlos ha aprovechado su estancia en Galicia para reencontrarse con algunos de sus amigos. El emérito ha acudido a un conocido restaurante acompañado por su inseparable amigo Pedro Campos, con quien mantiene una estrecha relación desde hace años.
Sonriente y con buen semblante, el padre de Felipe VI ha accedido al establecimiento en el vehículo del empresario, saludando a los periodistas que se encontraban a las puertas del restaurante. Una comida en compañía de sus amistades que se produce en el marco de su habitual estancia en Sanxenxo, donde estos días volverá a disfrutar de su gran pasión por la vela.
A su salida, Juan Carlos I ha abandonado el restaurante nuevamente en coche junto a su amigo y, en esta ocasión, ha optado por guardar silencio ante las preguntas de la prensa. El emérito no ha querido desvelar cómo se encuentra ni tampoco ha respondido a los periodistas que se interesaban por si había disfrutado de la comida.
Su salida ha estado además marcada por un curioso momento: una persona se ha acercado a la zona en la que se encontraban los medios y ha realizado fotografías del lugar donde estaban apostados los periodistas. Sin detenerse ante las cámaras,el marido de la Reina Sofía ha continuado su camino en el vehículo de su amigo, manteniendo así la discreción que suele marcar sus estancias privadas en Sanxenxo.