Mayo, el mes de las flores, se presenta este año vitaminado por las copiosas lluvias invernales, una malísima noticia para los que sufren alergia al polen. Los síntomas de la rinitis alérgica no sólo son molestos, sino que conllevan dificultades para desarrollar labores cotidianas, como conducir, en condiciones seguras: un estornudo a 120km/h significa recorrer muchos metros a ciegas, por lo que ya no es sólo un incordio, sino principalmente un peligro. Ante esta situación, los expertos de Alquiber,
han decidido ofrecerte una guía de supervivencia para que este mes tan crítico sea mucho más llevadero y seguro al volante.
Una vez más, las recomendaciones de estos especialistas de la empresa líder en el alquiler de vehículos mediante la fórmula del renting flexible señalan un adecuado mantenimiento del vehículo como el mejor aliado. Por eso, antes de ponerte en marcha, deberás comprobar que el filtro del habitáculo (el del polen) esté limpio. Si no lo has cambiado en el último año, es el momento de hacerlo. Y recuerda que los filtros HEPA o de carbón activo son ideales para la primavera, ya que atrapan partículas finas que se escapan a otros modelos.
Además, la limpieza interior del vehículo también es importante, ya que el polen entra pegado a la ropa y se queda en la tapicería. Con sólo pasar la aspiradora con frecuencia y usar un paño húmedo para el salpicadero, evitarás que el polvo y las partículas vuelvan a flotar cada vez que enciendas el aire acondicionado.
Junto al mantenimiento, los expertos de Alquiber también incluyen en su plan una serie de consejos sobre hábitos inteligentes de conducción. Llevar las ventanillas cerradas es una de las reglas de oro, ya que evita que el polen entre masivamente transportado por el viento. También nos recuerdan la utilidad de utilizar la recirculación del aire, ya que impide la entrada de aire exterior cargado de alérgenos. También señalan unas gafas de sol como herramienta útil, especialmente las envolventes, ya que protegen los ojos del contacto directo con el aire y reducen la irritación.
Estos especialistas también nos señalan un punto crítico para la seguridad: los medicamentos. Los antihistamínicos, especialmente los de primera generación, producen somnolencia y conducir bajo sus efectos es similar a hacerlo tras haber consumido bebidas alcohólicas. Así que es preferible asegurarse de que los antihistamínicos son seguros -como la desloratadina y la cetirizina- consultando el prospecto antes de consumirlos y ponerse al volante.
Finalmente, si está en tu mano planificar los trayectos, evita conducir al amanecer y al atardecer, cuando se concentra la máxima cantidad de polen en la atmósfera. Lo mismo tras la lluvia, ya que durante una tormenta fuerte los granos de polen pueden romperse y liberar partículas más pequeñas y alergénicas.
Y recuerda, si sientes que te viene un ataque de estornudos mientras estás al volante, reduce la velocidad y, si es posible, detente en un lugar seguro hasta que se te pase. ¡Más vale perder un minuto que perder el control de tu vehículo!