Venden “la primera escultura invisible del mundo”

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Fernando Casares

Salvatore Garau ha logrado vender la primera escultura invisible del mundo, consiguiendo 15 mil euros por ella en una subasta.

“El resultado de la subasta atestigua un hecho irrefutable: el vacío no es más que un espacio lleno de energía, e incluso si lo vaciamos y no queda nada, según el principio de incertidumbre de Heisenberg de que la nada tiene un peso”, explica Garau a Oddity Central.

“Tiene, por tanto, energía que se condensa y se transforma en partículas, en fin, ¡en nosotros! Cuando decido ‘exhibir’ una escultura inmaterial en un espacio dado, ese espacio concentrará cierta cantidad y densidad de pensamientos en un punto preciso, creando una escultura que desde mi título solo tomará las formas más variadas. Después de todo, ¿no le damos forma a un Dios que nunca hemos visto?”, añade. “Yo soy” como se llama la obra, es, como se mostraba, nada. El comprador no recibirá más que un certificado de autenticidad”, asegura.

Garau recomienda “almacenar la obra” en una habitación especial de unos 150 x 150 centímetros.

Las esculturas inmateriales del artista, que ya había expuesto su instalación “Buda en contemplación” el pasado mes de febrero en la Piazza della Scala de Milán, “tienen un nuevo valor histórico y representan una metáfora perfecta de nuestros días”, menciona el propio autor. La obra “es completamente invisible y, por tanto, no puede reproducirse en la red. Sin olvidar que las obras intangibles de Garau tienen un impacto medioambiental nulo”.