Unos 3.600 millones de personas carecen de inodoro en casa

Alvaro San Román

Casi la mitad de la población mundial -concretamente, unos 3.600 millones de personas- no dispone de retretes en sus viviendas o cuentan con sistemas de saneamiento deficientes y al menos 2.000 millones se abastecen de fuentes de agua potable contaminadas por heces.

Estos son algunos datos de Naciones Unidas con motivo del Día Mundial del Retrete, que se celebra este viernes con una campaña que comienza de la siguiente forma: ‘¿A quién le importan los retretes? A 3.600 millones de personas. Porque carecen de uno que funcione correctamente’.

Además, la ONU indica en un mensaje con motivo de este Día, recogido por Servimedia, que más de 700 niños menores de cinco años mueren cada día por enfermedades diarreicas causadas por agua insalubre o por saneamiento o higiene deficientes. Y que el 80% de las aguas residuales retornan al medio ambiente sin ser tratadas o reutilizadas.

«La vida sin retrete es sucia, peligrosa e indigna. Todo el mundo debería tener acceso a un saneamiento higiénico, seguro y sostenible; no obstante, 3.600 millones de personas siguen viviendo sin un saneamiento gestionado de forma segura, lo que supone una amenaza para su salud, es perjudicial para el medio ambiente y obstaculiza el desarrollo económico», apunta António Guterres, secretario general de la ONU.

Guterres señala que «el retrete salva vidas e impulsa mejoras en cuanto a la igualdad de género y en la sociedad en conjunto». Necesitamos inversiones e innovaciones urgentes y a gran escala en toda la cadena de saneamiento, desde el retrete hasta el transporte, la recogida y el tratamiento de los residuos humanos», añade.

Según Guterres, «por cada dólar invertido en retretes y saneamiento se obtienen hasta cinco dólares en ahorro de gastos médicos, una mejor salud y educación y una mayor productividad y un mayor número de puestos de empleo». «La historia nos enseña que es posible progresar rápidamente. Muchos países han transformado sus sistemas de salud centrándose en las instalaciones sanitarias y asegurando que todo el mundo tenga acceso a retretes», añade.

ENFERMEDADES MORTALES

Sin un saneamiento sostenible gestionado de forma segura, las personas a menudo no tienen más remedio que utilizar retretes inadecuados y poco fiables o practicar la defecación al aire libre. Incluso donde existen inodoros, los desbordamientos y las fugas de las tuberías y los sistemas sépticos, y el vertido o el tratamiento inadecuado, pueden significar que los desechos humanos no tratados salgan al medio ambiente y propaguen enfermedades crónicas y mortales como el cólera y las lombrices intestinales.

Con la intención de acabar con los tabúes acerca de los retretes y convertir el saneamiento en una prioridad de desarrollo mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en 2013 el 19 de noviembre como Día Mundial del Retrete.

El tema de este año es ‘Valoremos los retretes’, que hace hincapié en el hecho de que los aseos -y los sistemas de saneamiento en los que se basan- están poco financiados, mal gestionados o descuidados en muchas partes del mundo, y ello entraña consecuencias devastadoras en múltiples ámbitos, en especial en las comunidades más pobres y marginadas.

A pesar de que el acceso al saneamiento es un derecho humano reconocido por las Naciones Unidas, es necesario cuadruplicar las inversiones e implantar importantes innovaciones para ver progresos a lo largo de la ‘cadena del saneamiento’, desde los retretes hasta el transporte, la recogida y el tratamiento de los excrementos humanos, según la ONU.

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