Un equipo de científicos liderado por la Universidad de Leipzig y el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv), en colaboración con la Universitat de València y otras instituciones, ha desarrollado un nuevo método para rastrear el nivel de verdor de la Tierra, un indicador clave de la salud y la actividad de la vegetación, calculando su centro de masa.
«Imagina que sostienes con las manos un globo totalmente redondo y le colocas pequeños pesos, cada uno de los cuales representa el área foliar verde de cada punto de la superficie terrestre. Si colocas cuidadosamente este globo en agua tranquila, el centro de masa siempre apuntará hacia abajo», explica el autor principal, el profesor Miguel Mahecha.
A partir de observaciones satelitales y datos de modelos, los investigadores hicieron un seguimiento de cómo este «centro verde» se desplaza a lo largo del tiempo. En sincronía con las estaciones, el verdor de la vegetación se mueve como una ola verde desde el hemisferio norte hacia el hemisferio sur y viceversa cada año.
Siguiendo el centro de esta ola (su dirección y velocidad), el equipo descubrió que oscila entre su posición más septentrional a mediados de julio en el Atlántico Norte, cerca de Islandia, y su posición más meridional frente a la costa de Liberia en marzo.
La metodología que sustenta este descubrimiento se basa en un novedoso marco teórico diseñado para medir el pulso de todo el planeta. El profesor Gustau Camps-Valls, de la Universitat de València, que contribuyó al diseño de la investigación y ayudó a desarrollar la teoría subyacente, considera que esto es solo el principio. «Básicamente, hemos comprimido la complejidad de la biosfera en un único latido en movimiento», afirma Camps-Valls.
«Pero esto va mucho más allá de la salud de los bosques. Nuestro marco puede rastrear una ‘ola azul’ en los océanos o una ‘ola roja’ de olas de calor y anomalías térmicas. Y ahora estamos analizando una herramienta multidimensional para monitorizar el pulso de todo el sistema terrestre».
El estudio, publicado en la revista PNAS, aporta nuevos datos sobre el reverdecimiento global y su aceleración, un aspecto menos conocido del cambio global que hace referencia al aumento general de la densidad de vegetación a escala mundial. Al igual que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el reverdecimiento global está impulsado en gran medida por la actividad humana. El aumento de las concentraciones de CO2 en la atmósfera actúa como fertilizante, potenciando la fotosíntesis, mientras que las temperaturas más altas alargan las temporadas de crecimiento en muchas regiones.
Al analizar los cambios en la ola verde a lo largo de varias décadas, los investigadores detectaron un desplazamiento constante hacia el norte en todas las estaciones. Contrariamente a lo que esperaban, no observaron un desplazamiento hacia el sur durante el verano del hemisferio sur.
INDIA, CHINA, EUROPA Y RUSIA
Además del movimiento hacia el norte, el equipo también identificó un claro desplazamiento hacia el este. Según los investigadores, este patrón probablemente está relacionado con focos de reverdecimiento especialmente pronunciados en regiones como India, China, Europa y Rusia.
«Fue una gran sorpresa para nosotros», dice Mahecha. «Las temporadas de crecimiento más largas y los inviernos más suaves en el hemisferio norte, que permiten que la vegetación se mantenga ligeramente más verde durante más tiempo, podrían estar impulsando el desplazamiento general del reverdecimiento de la Tierra a lo largo del año. Aun así, es una hipótesis que debemos seguir investigando».
El seguimiento del reverdecimiento estacional de la Tierra, como si fuera una brújula, y la medición eficaz de cómo de rápido y en qué dirección cambia conectan múltiples aspectos del cambio global, incluyendo las interacciones entre clima y biosfera, los cambios de uso del suelo, la dinámica de los incendios, las sequías y la migración animal.
Por lo tanto, el nuevo método proporciona una potente herramienta para entender cómo se está reorganizando la superficie viva de nuestro planeta en un mundo que se calienta.