The Mound: Omen of Cthulhu, desarrollado por ACE Team y publicado por Nacon, aterriza en PC, PS5 y Xbox traslada la atmósfera opresiva de la novela original desde Oklahoma hasta las densas selvas de Sudamérica del siglo XVII. Como parte de la tripulación de un galeón español, nuestro capitán nos encomienda adentrarnos en la densa vegetación para extraer riquezas para el imperio. Obviando todo lo que hay por descubrir que no será muy amigable.
La gran novedad tecnológica que introduce este viaje a la desesperación es la impresionante interactividad física de su denso follaje y el diseño de audio espacial. Nos ha encantado como las ramas se doblan y se rompen de forma realista al abrirnos paso con el machete, un aspecto técnico absolutamente clave que limita la visibilidad en The Mound: Omen of Cthulhu.
El juego, que es puro cooperativo, emplea un sistema de chat de proximidad real; si os alejáis demasiado de vuestros compañeros, la comunicación por voz se cortará por completo. Los silbidos y cuernos os ayudarán a reagruparos, pero hacer demasiado ruido alterará el ecosistema, provocando que hordas de enemigos os asedien de forma implacable en The Mound: Omen of Cthulhu.
The Mound exige Cooperación Extrema frente a la Corrupción de la Selva

Sin embargo, la adición más comentada y divisiva de esta tétrica experiencia es su implacable mecánica de cordura, la cual altera directamente la percepción visual y jugable del usuario. Al exponernos a los peligros de la selva, sufriremos alucinaciones perturbadoras como ver árboles que azotan con zarcillos o presenciar cómo vuestra espada se transforma de repente en un simple palo en The Mound: Omen of Cthulhu. N
Estas mecánicas suponen una decisión de diseño fantástica para inducir el pánico puro, emulando la desesperación de la obra de Lovecraft. Desde sufrir filtros de pantalla rojos que ciegan por completo la navegación hasta despertar en puntos aleatorios tras perder el conocimiento, el juego se vuelve una experiencia sumamente asfixiante dentro de The Mound: Omen of Cthulhu.
La estructura de las expediciones nos obliga a gestionar un inventario muy limitado, viéndonos obligados a depositar los tesoros y recursos en un lento carro de bueyes que deja un rastro de sal. La auténtica joya de la corona a nivel de inmersión cooperativa es la obligatoriedad de rescatar los cuerpos de los aliados caídos y llevarlos al carro antes de que la vegetación los reclame.
Se castigará el egoísmo

El juego castiga el egoísmo devolviendo a vuestros compañeros caídos en forma de zombis corrompidos que imitan el estilo de juego humano en The Mound: Omen of Cthulhu. Esto genera una paranoia colectiva brutal en el chat de voz, obligando a los jugadores a desconfiar de sus propios sentidos y a ejecutar rápidamente a cualquier miembro del grupo que no responda con presteza a las preguntas en The Mound: Omen of Cthulhu.
The Mound: Omen of Cthulhu supone una evolución técnica indudable para el género del horror cooperativo que logra equilibrar la tensión extrema y la necesidad absoluta de comunicación. Aunque su elevado nivel de dificultad, el combate tosco y la uniformidad de sus escenarios idénticos pueden llegar a frustrar, la experiencia grupal resulta increíblemente gratificante.
ACE Team ha firmado una entrega sumamente sólida y atmosférica que obligará a los jugadores a mantenerse unidos para sobrevivir. Sin duda alguna, esta nueva obra de The Mound: Omen of Cthulhu demuestra que el terror de los antiguos dioses sigue siendo una experiencia sumamente adictiva en los sistemas actuales Eso sí, se le echa en falta, al ser un estudio chileno, que lleve el español en el doblaje.