Devir amplía su catálogo de juegos con Tembo, una propuesta de ritmo dinámico para toda la familia que traslada a la mesa la constante lucha por la supervivencia en la sabana africana. La premisa nos sitúa frente a una estampida de animales que intentan cruzar un río plagado de amenazas latentes. Diseñado con una fuerte carga de interacción y gestión de mano, el título busca ofrecer un reto accesible donde la sincronización resulta fundamental.
Uno de los grandes aciertos de esta edición de Tembo radica en su cuidado diseño de producción y su dirección artística. Las ilustraciones que visten a cada especie animal cuentan con una expresividad fantástica y un colorido que destaca de inmediato sobre la mesa. Además, el reverso de las cartas no cumple una función meramente estética, sino que, al alinearse en el centro de la mesa, forma visualmente el cauce del propio río.
El núcleo mecánico de Tembo es sencillo de comprender pero requiere atención constante a los movimientos de los rivales. En su turno, cada jugador gestiona una mano de cinco cartas que debe ir desplegando en alguno de los cinco pasos de río disponibles. Para colocar una figurita de un animal en una posición ocupada, es obligatorio respetar un orden estrictamente ascendente..
Tembo nos lleva a la supervivencia de elefantes

La tensión de Tembo aumenta a medida que se acumulan animales en las filas, pero los puntos no se aseguran simplemente jugando cartas; es necesario desencadenar el cruce antes de que los depredadores arruinen la jugada. Aquí entra en juego el Elefante: al jugarlo sobre un paso con al menos tres animales, el grupo cruza con éxito, guardando así las cartas en la pila de puntuación.
El verdadero peligro de la sabana se manifiesta en Tembo a través de las cartas de depredadores, que introducen una fuerte dosis de interacción destructiva. Los leones obligan a jugarse en cuanto se roban, bloqueando para siempre ese paso de río y eliminando a sus ocupantes. Hay que ir guiando a los elefantes por la sabana hasta los puntos guía para poder evitar estos peligros.
El flujo de la partida se articula a lo largo de dos rondas independientes para tratar de amortiguar el impacto del azar inicial. La primera ronda concluye cuando el mazo principal y las manos se agotan; en ese momento se contabilizan los puntos, se rebaraja todo el conjunto y se juega una segunda vuelta idéntica. El jugador con mayor puntuación acumulada tras ambos bloques se corona vencedor.
No todo luce en la sabana africana

En lo referente a la jugabilidad, Tembo brilla por su enorme facilidad para ser explicado e implementado en cualquier mesa. Su iconografía es directa y la curva de aprendizaje resulta prácticamente nula. Sin embargo, el desarrollo está fuertemente condicionado por la suerte en el robo, haciendo que cada partida de este juego sea una lotería. Eso le da rejugabilidad haciendo que cada partida sea diferente.
Tembo se presenta como un juego de correcto, vistoso y de reglas sencillas que encajará principalmente en sesiones casuales o como entremés ligero. Si bien su alto componente de azar e interacción destructiva limitan su profundidad estratégica, su gran trabajo artístico lo convierte en un producto llamativo dentro del catálogo de Devir. Lo recomendamos mucho para esas sobremesas familiares al lado de un buen ventilador.