Tebas, contra la FIFA: «Pedir perdón no sustituye a rendir cuentas»

Alfonso de la Mata

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, cargó este viernes contra la FIFA y su presidente, Gianni Infantino, al defender que la reunión de urgencia de la alta dirección del organismo en Rabat (Marruecos) para abordar las últimas polémicas «no puede convertirse en una ceremonia de absolución», porque «el problema» de la institución «no es de comunicación, es de gobernanza», y «pedir perdón no sustituye a rendir cuentas».

«La reunión de Rabat y el posterior comunicado de la FIFA son tan sorprendentes como preocupantes», arrancó Tebas su extenso mensaje en redes sociales, después de que la FIFA subrayara que «confía plenamente» en que las decisiones tomadas durante su reunión de urgencia este miércoles en Rabat «fortalecerán la gobernanza» dentro de su institución, tras la propuesta de vender participaciones de las competiciones internacionales a inversores privados, «reconociéndose los errores cometidos», según un comunicado del organismo.

Tebas recordó que el secretario general, Mattias Grafström, calificó lo ocurrido como una serie de hechos «tristes y reprochables», y criticó que ahora aparezca mostrando su «pleno apoyo» a Infantino. «Y todo se pretende cerrar con una disculpa, una revisión interna y la promesa de mejorar los ‘procesos y comunicaciones'», lamentó el dirigente.

«No. Hay errores ordinarios de gestión que pueden explicarse, corregirse e incluso perdonarse. Pero ocultar decisiones trascendentales al Consejo, a las federaciones miembro, a los órganos de gobierno y hasta a los propios altos ejecutivos de la FIFA no es un simple problema de comunicación. Es una gravísima quiebra de la gobernanza institucional», denunció.

Tebas expresó que, «si se reconoce que existió ocultación, no basta con pedir perdón». «Hay que determinar quién decidió actuar así y exigir responsabilidades. Mucho menos puede quedar exonerado quien promovió y dirigió personalmente el proceso», defendió.

«Además, el mayor escándalo del Mundial no fue únicamente el precio de las entradas ni la fallida operación para entregar a inversores privados parte del negocio de las competiciones. Fue que la sanción derivada de la expulsión de Balogun quedara suspendida después de las presiones políticas reconocidas públicamente por el presidente Trump, permitiéndole jugar el siguiente partido», advirtió, sobre «una interferencia política intolerable en la independencia disciplinaria del fútbol» y «sobre la que Infantino terminó ofreciendo explicaciones peregrinas».

Además, relató que «el principal representante demócrata del Comité Judicial de la Cámara de Representantes ha abierto una investigación y ha requerido a Infantino para una entrevista formal y la entrega de documentación sobre posibles relaciones de favor, actuaciones del Departamento de Justicia y prácticas relacionadas con la venta de entradas».

«Mientras tanto, aparecen comunicados de la CAF, la AFA y otras federaciones respaldando a Infantino. Lejos de cerrar la crisis, esos apoyos confirman que el verdadero problema de la gobernanza del fútbol mundial es el propio sistema. Respaldar sin más a quien actuó al margen de los órganos de gobierno, después de todo lo conocido y admitido por la propia FIFA, descalifica por sí solo a las instituciones que lo hacen y a sus dirigentes», dijo.

Y abordó también el apoyo de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), el cual no «tampoco sorprende». «La forma personalista de ejercer el poder, la falta de contrapesos y la confusión entre institución y dirigente que caracterizan la gestión de Infantino guardan demasiadas semejanzas con el modelo de Claudio ‘Chiqui’ Tapia», sostuvo.

«Honor, dignidad y mi máximo respeto para los dos altos ejecutivos de la FIFA que, según han señalado diversos medios, se opusieron al llamado ‘perdón de Rabat’. En una organización dominada por el personalismo y el silencio, discrepar y defender la integridad institucional exige valentía. Su posición demuestra que dentro de la propia FIFA todavía quedan voces que se niegan a aceptar que aquí no ha pasado nada», celebró.

Porque, para Tebas, «Rabat no puede convertirse en una ceremonia de absolución entre quienes fueron apartados del proceso y quien los apartó». «El problema de la FIFA no es de comunicación. Es de gobernanza, transparencia, independencia y concentración de poder», continuó.

«Esperemos que quienes todavía permanecen instalados en el silencio cómplice abran, de una vez, las ventanas de sus propias casas. Y que otros actores relevantes del fútbol sigan el camino marcado por UEFA y sus 55 federaciones -que sí se reunieron y adoptaron una posición conjunta-, Ligas Europeas, FIFPRO, figuras como Luis Figo y dirigentes como el príncipe Ali bin Al Hussein, presidente de la Federación Jordana, y otras instituciones», pidió.

Tebas espera que lo sucedido con el intento de venta a inversores privados, la venta de entradas o el ‘caso Balogun’ sean «un antes y un después en la gobernanza del fútbol mundial». «Son tantos los escándalos de gobernanza de la FIFA, y se suceden con tanta rapidez, que unos terminan tapando a otros», lamentó.

«Pedir perdón no sustituye a rendir cuentas. Los apoyos interesados tampoco pueden convertir lo imperdonable en un simple error de comunicación. Ese día y aquel acto pasarán a la historia de la infamia de la FIFA con un nombre: ‘El perdón de Rabat'», concluyó.

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