En Squeaky, los jugadores se convierten en simpáticos animales que intentan acumular reservas de comida antes de la llegada inminente del invierno. La premisa de este juego lanzado por Tranjis de cara al verano es sencilla pero esconde una carga táctica muy exigente: el objetivo óptimo es conseguir exactamente cuatro cartas de cada tipo de alimento. Lograrlo otorga la máxima puntuación, pero cualquier desviación es severamente castigada.
El flujo de Squeaky es totalmente por turnos y muy procedimental. En nuestro turno, debemos retirar todas las cartas que compartan el mismo tipo de alimento de una fila central de oferta. Tras esto, se abren dos opciones cruciales: quedarse las cartas y colocarlas boca abajo en nuestro tablero personal, o enviarlas al contenedor de basura. Si se opta por descartarlas a la basura, ganaremos una valiosa y limitada bellota que actúa como comodín en los puntos.
La tensión de Squeaky radica en la memoria, ya que una vez que una carta se coloca boca abajo en el tablero individual, está estrictamente prohibido volver a consultarla. Los jugadores deben llevar un registro mental exacto de cuántas galletas, cacahuetes o caramelos han acumulado mientras la fila central se repone constantemente, alterando las opciones disponibles para los rivales. Así que aquí tu memoria juega un papel crucial
Squeaky finaliza con el invierno

El factor que dinamita las estrategias a largo plazo de Squeaky es la gestión del tiempo y la duración variable de la ronda. Durante la fase de reposición de la fila central, pueden emerger cartas de estación. Estas cartas bloquean físicamente los espacios de la oferta, reduciendo las opciones de compra de los jugadores. La partida avanza hacia un clímax de alta tensión y finaliza de forma inmediata en el momento en que se revela la carta de invierno.
Es en este punto donde las bellotas obtenidas mediante el descarte demuestran su valor estratégico. Al final de la partida de Squeaky, los jugadores deben asignar obligatoriamente sus bellotas a diferentes categorías de alimentos para que sumen como una carta adicional. Una bellota bien colocada puede salvar un tipo de comida del que solo teníamos una carta, transformándolo en dos cartas. Pero equivocarnos en el cálculo nos penalizará si nos pasamos de 4.
Consigue bellotas blanditas

Squeaky incluye además una modalidad avanzada que transforma por completo la experiencia lúdica al alterar las condiciones de victoria. En este modo, el contenedor de basura se voltea y, al final de la partida, se revelan todas las cartas descartadas por los jugadores. Si dos o más categorías de alimentos en la basura superan en número al total de participantes, la regla habitual se invierte por completo: gana el jugador con la puntuación más baja.
Tranjis Games ofrece con Squeaky una propuesta compacta pero llena de decisiones difíciles que escala de forma excelente de 2 a 5 jugadores. A nivel de componentes, destaca la calidad de sus tableros y tarjetas coloridas, diseñadas para soportar el flujo constante de cartas boca abajo. Es un party genial para toda la familia y sobre todo para entretener a los más pequeños haciendo que además usen la memoria. Ideal para tardes de verano y piscina.