Sagrada es un título que nos traslada a la Ciudad Condal para trabajar codo con codo con el legado del mismísimo Antoni Gaudí. Cada jugador encarna a un maestro artesano compitiendo para diseñar la
vidriera más impresionante de la Sagrada Familia. ¿Cómo lo hacemos? Con dados, muchos dados. Noventa
dados translúcidos que son el corazón de este título diseñado por Adrian Adamescu y Daryl Andrews, y publicado por
Devir España.
JUGABILIDAD DE SAGRADA

Sagrada es, en esencia, un
juego de draft de dados y construcción de patrones. Al principio de la partida, cada jugador recibe un
tablero personal. Este representa el marco de su vidriera, donde debe encajar una tarjeta de patrón. Estas tarjetas marcan la dificultad y nos indican
restricciones de color o de valor numérico para ciertas casillas.
La
mecánica de un turno en Sagrada es sencilla. Se sacan dados de una bolsa opaca (dos por jugador, más uno extra) y se tiran. A partir de ahí, en orden de turno, cada uno elige un dado y lo
coloca en su vidriera. Luego, el orden se invierte y los últimos en elegir son los primeros en llevarse un segundo dado. No obstante, tenemos unas reglas de oro para la
colocación de dados: el primer dado siempre debe ir en un borde o esquina. A partir de ahí, cada dado adicional debe colocarse
adyacente a uno ya colocado.
Hay una regla suprema que nos dará más de un quebradero de cabeza. Nunca puedes colocar dos dados del mismo color o con el mismo número de forma adyacente. Parece una tontería, ¿verdad? Pues esperad a llegar a la
ronda ocho de las diez que tiene la partida. Os aseguramos que encontrar el hueco legal para encajar un dado rojo con un «6» puede convertirse en un verdadero drama.
HERRAMIENTAS Y DONATIVOS

Sagrada nos proporciona
cartas de herramientas para facilitar el trabajo. Son cartas que podemos activar pagando nuestras fichas de donativos. Estas nos permiten cambiar las reglas del juego: mover un dado ya colocado, cambiar su valor, volver a tirar de la reserva. Además, puntuaremos gracias a los
objetivos públicos que otorgan puntos a todos por cumplir ciertos patrones de diseño. Por ejemplo: tener columnas de colores diferentes o parejas de dados con valores concretos. También contamos con
objetivos privados, que son secretos y nos dan puntos por sumar los valores de un color específico al final.
LAS REGLAS SE ENTIENDEN FÁCIL

Las
reglas de Sagrada se explican en literalmente cinco minutos. Es uno de esos títulos que se puede jugar con personas que no han jugado algo más allá del parchís tradicional. Sin embargo, a medida que avanza la partida, la
toma de decisiones se vuelve crítica y la exigencia mental sube. Esta
curva de aprendizaje tan bien ajustada es un mérito enorme de sus diseñadores.
A nivel de producción y
calidad de materiales, la edición española de Devir es sobresaliente. La apariencia del tablero personal lleno de dados al final de la partida es una gozada absoluta. Los dados translúcidos de diferentes colores se asemejan al cristal tintado atravesado por la luz. Es uno de esos juegos que, indiscutiblemente, entran por los ojos.
En definitiva,
Sagrada es un acierto para
partidas rápidas que no requieren mucha explicación. Todo fluye a pesar de los momentos de parálisis por análisis o de la influencia del azar en la bolsa. Su
diseño visual resulta muy atractivo y sus reglas directas lo convierten en un buen
puzle táctico. Para disfrutar de la experiencia y mantener un ritmo fluido sin esperas largas, como mejor funciona la partida es
para 2 o 3 jugadores. Con este número, la mecánica rinde bien, las rondas avanzan rápido y el juego resulta ágil.