Perudo reseña – Asmodee nos trae un clásico de los dados de vuelta

Andrea Moncada

Perudo es uno de esos títulos atemporales, un juego de los que lleva siglos con nosotros y Asmodee ha retomado desde hace unos años. La premisa del juego no es ni mucho menos un invento contemporáneo. Sus raíces las encontramos en juegos tradicionales de Sudamérica y su mecánica central, es conocida internacionalmente como «dados mentirosos» (Liar’s Dice).

EL ARTE MILENARIO DE LOS «DADOS MENTIROSOS»

Perudo

Esta ha trascendido fronteras e incluso se ha hecho hueco en la cultura popular y el cine. Si habéis visto la saga cinematográfica de Piratas del Caribe sabréis de lo que hablamos. Todos recordamos esa tensa escena en la que Will Turner y el mismísimo Davy Jones se apuestan años de servicio a bordo del Holandés Errante, a los dados. Pues bien, a efectos prácticos y dejando a un lado la parte mágica, estaban jugando a una versión tradicional de Perudo.

La genialidad de este diseño original es que no necesita una narrativa para funcionar. La temática del juego es mirar a los ojos de tus rivales, aguantar la presión y tener sangre fría. Con esto, podrás decidir en fracciones de segundo si te están lanzando un farol o si verdaderamente tienen la suerte a su favor.

ADIÓS AL PLÁSTICO, HOLA AL TUCÁN

La edición de Perudo, de Asmodee se nos presenta con 30 dados (repartidos en cinco dados por cada uno de los seis colores disponibles) y 6 cubiletes a juego. Muestra colores muy vivos, y destaca por la inclusión de una comodísima bolsa de tela. Esta bolsa no solo soluciona el clásico problema logístico de «dónde escondo el dado eliminado para que nadie sepa cuántos quedan». También permite almacenar todos componentes si te quieres llevar el juego a cualquier parte.

Otra diferencia fundamental de esta edición es el Tucán. En versiones antiguas u otras adaptaciones, el valor «1» del dado se mostraba con un as, una estrella o el clásico  comodín llamado «Paco». Asmodee le ha dado un lavado de cara al comodín con la simpática figura del tucán. E incluso el reglamento ha adaptado su tono alegre, indicando expresamente que el jugador inicial de la partida será «El último que haya visto un tucán».

DUDAR O APOSTAR EN PERUDO

La mecánica base de Perudo es matemática pura. Cada participante recibe su cubilete y cinco dados. Simultáneamente, todos los jugadores agitan sus recipientes, los vuelcan boca abajo sobre la mesa y miran en secreto sus propios resultado.  A partir de este momento, se abre la veda.

El objetivo no es sumar más puntos que nadie. Gana la última persona que logre conservar al menos un dado en su poder. El jugador con el turno,  debe decir en voz alta la cantidad de dados de un valor específico que cree que hay en la mesa. Por ejemplo, en una partida de seis personas (donde hay 30 dados en juego iniciales). El primer jugador podría romper el hielo diciendo: «Hay al menos ocho cuatros».

Solo tenemos información concreta sobre nuestros propios cinco dados. Quizás no tengamos ningún cuatro bajo nuestro cubilete, pero por probabilidad, con 30 dados, es probable que haya varios cuatros repartidos entre nuestros rivales.

El siguiente jugador tiene que tomar una decisión. Superar la apuesta: Si acepta el desafío, debe incrementar obligatoriamente la afirmación anterior. Puede hacerlo de dos formas: aumentando el número total de dados, por ejemplo, diciendo «Pues yo digo que hay nueve cuatros». O bien,  manteniendo o aumentando la cantidad de dados, pero subiendo el valor de la cara del dado, por ejemplo, «Hay al menos ocho cincos».

UN ACIERTO ATEMPORAL

Otra opción del jugador es dudar, gritar «¡Dudo!». Si considera que la apuesta anterior es una exageración fruto de un farol, debe gritar «Dudo». En ese momento todos los jugadores levantan sus cubiletes simultáneamente y se cuentan públicamente los dados. Si la apuesta era cierta (hay esa cantidad exacta o más), el jugador que dudó y se equivocó pierde uno de sus dados. Si, por el contrario, la apuesta era falsa y el declarante se pasó con el farol (hay menos dados), es él quien pierde el dado. Este pasa a la bolsa de tela para mayor seguridad.

En definitiva, con Perudo, Asmodee ha acertado por completo al mantener intacta el alma de un diseño que lleva siglos funcionando. Han sabido modernizar una imagen que pedía a gritos un lavado de cara, y han mejorado notablemente la usabilidad de los componentes gracias a la siempre práctica bolsa de transporte de tela. Es un gran juego para este comienzo estival y llevarlo a la playa con nuestros amigos.

 

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