Papayoo Reseña – Un juego de bazas que te sorprenderá

Nacho Pérez

Papayoo es uno de esos juegos que, a primera vista, parecen sencillos y casi inocentes, pero que esconden una profundidad estratégica inesperada. Publicado en España por Mercurio Games, este título se adentra en un terreno más familiar y accesible. Y lo cierto es que el resultado funciona sorprendentemente bien.

El corazón de Papayoo es un mazo de sesenta cartas dividido en cinco palos: cuatro tradicionales, numerados del 1 al 10, y un quinto palo especial llamado Payoo, que va del 1 al 20. A esto se suma un dado de ocho caras que determina cuál de los cuatro sietes tradicionales se convertirá en el temido Papayoo, una carta que vale nada menos que 40 puntos. Ahora el objetivo es no ganar las bazas y ser el que menos puntos tenga al final de la partida.

La dinámica de Papayoo es directa: Se hace un reparto de cartas según las tablas de las instrucciones y los jugadores que jueguen. Ahora,  cada jugador pasa un número de cartas específico según tabla al jugador de su izquierda. Este paso inicial es más importante de lo que parece, porque aquí se decide buena parte de la estrategia. Idealmente, uno quiere quedarse sin cartas de algún palo para poder deshacerse de cartas peligrosas desde el primer turno.

Pero ese mismo movimiento puede volverse en tu contra si recibes un siete alto que te exponga al Papayoo. Y como el dado que determina cuál será el siete maldito se lanza después del pase, la incertidumbre está garantizada. Quizás este paso de repartir y pasar cartas es el más engorroso ya que hay que tener las instrucciones presentes, de todas formas es un mero trámite y la diversión de Papayoo viene después.

Papayoo cambia en cualquier momento

papayoo

Una vez empieza la ronda, el juego fluye con la familiaridad de cualquier título de bazas: seguir palo si es posible, poner otra carta sino, y evitar a toda costa llevarse trucos cargados de puntos. Las cartas del palo Payoo valen tantos puntos como su número, lo que convierte a las de valor alto en auténticas bombas de relojería. No es raro ver manos donde alguien acaba llevándose más de 60 puntos de golpe, que casi imposibilita ganar a esa persona. Y sin darse cuenta.

Una de las virtudes de Papayoo es su ritmo. Cada mano dura apenas unos minutos, lo que permite jugar varias rondas en poco tiempo y mantener la tensión constante. En muchos grupos, la partida completa dura entre veinte y treinta minutos, lo que lo convierte en un juego ideal para sesiones ligeras, reuniones improvisadas o como intermedio entre juegos más largos. Pero las rondas a jugar las decidimos antes de empezar, con lo que se alarga lo que quieras.

El apartado visual es colorido y desenfadado, con un estilo que encaja bien con su espíritu accesible. La caja nos ha encantado incluyendo relieves y con una calidad excelsa. Todo encaja perfectamente en su bandejita facilitando el sacar y el guardar el juego. El dado es de buena calidad y perfectamente legible. Y las instrucciones, en una hoja, son muy ilustrativas, incluyendo ejemplos de partida a Papayoo.

Papayoo es un título que combina sencillez, ritmo ágil y decisiones interesantes. Es fácil de enseñar, rápido de jugar y lo bastante tenso como para mantener a todos atentos hasta el la última carta. Su mezcla de azar, intuición y gestión del riesgo lo convierte en un juego perfecto para quienes disfrutan del género de bazas con un toque de picante. Un juego pequeño, pero con mucha más personalidad de la que aparenta.

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