Noche mágica en Valdebebas

Redacción

El Real Madrid de las grandes noches apareció este martes frente al Liverpool (3-1) en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones gracias a un sensacional partido de Vinicius Junior, autor de su primer doblete como madridista, y de una primera parte sobresaliente que allana el camino hacia las semifinales de su competición fetiche.

El botín es considerable para el equipo de Zidane, que incluso pudo haber conseguido un tesoro mayor antes de viajar a Anfield. En cualquier caso, la victoria fue contundente para un equipo que tenía pie y medio fuera de la Champions en la fase de grupos, pero que se reinventa como nadie cuando se acerca la primavera y olisquea los títulos.

La primera parte fue primorosa, los blancos hicieron todo bien y lograron una renta digna del partido que firmaron ante un Liverpool desdibujado y ahogado en la salida del balón. Kroos dio un recital y asistió en los dos primeros goles, Casemiro fue vital en la contención y Vinicius se destapó cuando más hacía falta.

El brasileño gozó de la primera oportunidad al borde del cuarto de hora, demostrando que su velocidad iba a hacer mucho daño a los ingleses, y Benzema dispuso de la segunda en un tiro cruzado que detuvo Alisson no sin problemas. La sensación era de una superioridad enorme que no tardó en reflejarse en el marcador. Zidane había vuelto a dar con la tecla.

El sábado, ante el Eibar, meneó el partido con los cambios y este martes lo hizo desde el inicio. Militao suplió la baja de última hora de Varane por coronavirus y Nacho fue su noble socio haciendo olvidar a Ramos, aunque el capitán sea omnipresente por sus gritos desde la grada. El partido se estaba inclinando hacia los merengues y Vinicius lo confirmó.

Kroos fue su mejor aliado con un pase teledirigido, controló con el pecho y resolvió con la eficacia de la que siempre adolece. Un golazo que dio rienda suelta a los mejores minutos del Real Madrid en toda la temporada. Un primer asalto sobresaliente y sin fallos que dejó tiritando al equipo de Jurgen Klopp cuando Asensio marcó el segundo de la noche.

El balear, que está reecontrándose con su mejor nivel, estuvo atento para robar el cuero a Alexander-Arnold y definir con el exterior de su bota. Un 2-0 soñado pasada la media hora, no había mejor botín para el vigente campeón español en el partido de las 19 ‘Champions’, las 13 de los madrileños y las seis del conjunto ‘red’.

Asensio tuvo el tercero a dos minutos del descanso, pero desaprovechó el mano a mano tras otra contra prodigiosa. Klopp no esperó ni al intermedio y dio salida a Thiago para ganar más control de balón y no sufrir ante la capacidad de la sala de máquinas de los merengues. El partido necesitaba un cambio y el técnico alemán acertó.

SALAH ACERCA AL LIVERPOOL

A los seis minutos de la reanudación, el Liverpool hincó el diente al Real Madrid en un inesperado cambio de guión, aunque la efervescencia ‘red’ se apagó tras el gol de Mohamed Salah, que se hizo dueño de una balón de Fabinho para definir con algo de fortuna. El disparo del egipcio golpeó en el larguero antes de sobrepasar la línea.

El 2-1 abrió un nuevo partido, o eso pensaban los ingleses, porque fue todo lo contrario. El dominio siguió siendo del Real Madrid con un Vinicius exquisito, que volvió a poner tierra de por medio con gol del brasileño, que completó su primer doblete como madridista. En esta ocasión el pase fue de Modric, que brilló menos en pos de realizar un trabajo más oscuro en la recuperación.

Vinicius remató de primeras y logró el 3-1 ajustando el cuero al palo corto de Alisson. El movimiento de Benzema y sus descargas fueron medio partido. Todo, salvo ese lunar de Salah, estaba saliendo a la perfección para un Real Madrid que no levantó el pie del acelerador y siguió buscando un colchón más amplio de cara a Anfield.

No lo consiguió Rodrygo, el relevo de Vinicius en los minutos finales, ni tampoco un Benzema que no dejó de correr y buscar los espacios. Los de Klopp apretaron las tuercas al final pero no pudieron revertir un 3-1 más que merecido para los merengues, que no dieron pie a una posible revancha tras la final de Kiev. Al menos, hasta dentro de siete días.

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