Los socios del PSOE rechazan incrementar el gasto en Defensa

Redacción

Sumar y los socios parlamentarios habituales del Gobierno han vuelto a dejar patente esta semana su oposición al incremento del gasto en defensa que reivindica el presidente, Pedro Sánchez, en el marco de la guerra de Ucrania, mientras expertos alertan de que la sociedad española asume «riesgos muy elevados» si no se hace.

En su comparecencia del miércoles en el Congreso, Sánchez abogó por «aprovechar» el contexto geopolítico actual, con la guerra de Ucrania y el conflicto de Israel y Hamás como telones de fondo, para «modernizar y reforzar» las capacidades de defensa en España.

Además, recordó la necesidad de dar cumplimiento al compromiso de invertir el 2% del PIB en Defensa adquirido con la OTAN, un objetivo al que España espera llegar en 2029. En 2023, se invirtió el 1,24% y España está a la cola del gasto de los socios de la Alianza Atlántica. Sánchez cree que este asunto lleva «pendiente demasiado tiempo». No obstante, hizo hincapié en que no se trata de adoptar una economía de guerra, es decir, atender las políticas de defensa en detrimento de otras.

De su lado, el portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, exigió al jefe del Ejecutivo del que forman parte no «sumarse a la insensata carrera armamentística» y suspender este compromiso. De sobra conocido es también el rechazo que el incremento del gasto suscita en Bildu, Podemos, ERC o BNG, socios habituales del Gobierno en el Congreso.

La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, criticó el viernes la disparidad de criterios en el seno del Consejo de Ministros. «Mientras todos los países europeos y los miembros de la OTAN lo que piden es que se incrementen los presupuestos en materia de defensa, pues aquí lo que tenemos es a un presidente del Gobierno que, como sus socios le dicen que ni un euro para defensa, pues no cumple estas exigencias y no refuerza los presupuestos de Defensa», dijo.

«COMPLICADO» ALCANZARLO

El profesor honorífico del Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional (CESEDEN), Antonio Fonfría, cree «complicado» que España invierta el 2% del PIB en defensa, y alerta de que la sociedad asume «riesgos muy elevados» de no incrementar el gasto en el marco geopolítico actual.

Fonfría, coautor del informe ‘El aumento del presupuesto de Defensa en España’, publicado por la Fundación Alternativas, sitúa la renuncia del Gobierno a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2024 como uno de los factores que frena la consecución de este objetivo. Considera «probable» que la reorganización presupuestaria en términos ministeriales «perjudique» al Ministerio de Defensa. Es una «piedra en el camino», lamenta en declaraciones a Europa Press.

El experto pone el foco en que la inversión del 2% del PIB ya se proyectó para 2024 en 2014 y no se ha cumplido. «Ahora lo tenemos que hacer en seis años, supone un esfuerzo mucho mayor en menor tiempo», señala. Por lo tanto, alcanzar ese porcentaje es «un desiderato».

Fonfría reconoce que el incremento del gasto en defensa no es un asunto que genere rédito electoral y esa es una de las razones por la que los dos grandes partidos políticos han escurrido este tema reiteradamente. Además, la sociedad ha exhibido «cierta ingenuidad» y no ha tenido «sensación de peligro» hasta la invasión rusa de Ucrania. Así, «en términos sociales, no tenía justificación, a priori, aumentar el gasto en defensa», sostiene el experto.

Pero, insiste, ya es el momento de abrir el debate, que debe emanar de la clase política hacia la sociedad. «Tiene que nacer de arriba a abajo, pero no ha interesado porque estos temas de defensa han sido un escollo» en términos electorales, lamenta.

Ahora, con la guerra de Ucrania, «una parte de la sociedad se ha dado cuenta de que hay riesgos y amenazas», por lo que una inversión en defensa más amplia, que funcione en términos de disuasión, es recomendable. «Que la sociedad sea sensible de que la situación que estamos viviendo en Europa» es delicada, agrega Fonfría.

El experto concede que la propia composición del Gobierno de coalición, con Sumar desmarcado del incremento del gasto en defensa, no favorece a la consecución de los compromisos adquiridos. A su juicio, Sumar «debería pensar que no gastar en defensa supone que la sociedad española asuma unos riesgos muy elevados» en la situación «estratégica, militar e incluso económica» en la que se encuentra el mundo. Subraya, además, que España «no puede ser la nota discordante» de los aliados supranacionales. Insta, así, a «repensar esta posición».

En el citado informe de la Fundación Alternativas, los autores abogan por que los grandes partidos suscriban un pacto de estado para garantizar un horizonte de estabilidad financiera al gasto en defensa.

LA VISIÓN DE OTROS PAÍSES: MÁS GASTO Y REINTRODUCIR LA MILI

Sólo once de los 30 países que forman parte de la OTAN cumple con el compromiso de la inversión del 2% del PIB en defensa, con Polonia a la cabeza, que destina el 3,9% de su producto interior bruto. El ‘top 5’ lo completan Estados Unidos, Grecia, Estonia y Lituania.

Asimismo, sobrepasan la barrera del 2% Finlandia, Rumanía, Hungría, Letonia, Reino Unido y Eslovaquia y lo rozan Francia, Montenegro, Macedonia del Norte, Bulgaria, Croacia, Albania, Países Bajos, Noruega y Dinamarca. Aún así, algunos de ellos, como Reino Unido –invierte el 2,07% del PIB–, reiteran que es necesario aumentar este montante.

El socio que menos invierte es Luxemburgo, que solo destina un 0,72% de su PIB a defensa. Le siguen Bélgica, con un 1,13%, y España, con un 1,26%.

El incumplimiento del objetivo por parte de ciertos países ha suscitado las críticas del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, que aspira a recuperar su cargo en las próximas elecciones. En un mitin, sugirió que «animaría» a Rusia a atacar a cualquier país de la OTAN que no contribuyera con el 2%. La Alianza Atlántica respondió que «cualquier ataque recibirá una respuesta unida y contundente».

Por otro lado, y con la amenaza de que la guerra en Ucrania se enquiste, otros países han optado por reforzar sus ejércitos reintroduciendo el servicio militar obligatorio. Es el caso de Letonia o Lituania. En España esta medida no está sobre la mesa, según confirmó la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Senado.

El Royal United Services Institute (RUSI), un ‘think tank’ británico, recuerda que el aumento del presupuesto en defensa y otras medidas como la reintroducción de la mili tienen que ir acompañadas de la disposición de la ciudadanía para defender sus países y contribuir a los esfuerzos en tiempos de guerra, algo que creen un aspecto «crucial».

El RUSI señala que, no obstante, los datos disponibles muestran una «preocupante» falta de motivación entre los ciudadanos de los países de la OTAN para «hacer su parte». Advierte, así, de que esta «desgana» debería verse como un indicador preocupante en lo que respecta a la preparación de la OTAN.

Un estudio de Gallup publicado el viernes muestra que el 53% de los españoles no está dispuesto a luchar en un conflicto bélico. España se encuentra entre los nueve países del mundo donde la negativa a acudir a luchar por su país en caso de guerra se impone por más del 50%, junto a Italia, Austria, Alemania, Nigeria, Macedonia del Norte, Japón, Serbia y Reino Unido. Destaca Italia, donde el 78% de los ciudadnaos rechazaría acudir a la guerra por su país.

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