Las delegaciones de Líbano e Israel han pactado la implementación un alto el fuego supeditado al cese total de los ataques del partido milicia-chií libanés Hezbolá y a la evacuación de todos sus miembros de Hezbolá del sector sur del río Litani, tras finalizar este miércoles en Washington una nueva ronda de negociaciones, auspiciada por Estados Unidos, e iniciada en la víspera.
«Como resultado de las negociaciones lideradas por Estados Unidos, Israel y Líbano han acordado la implementación de un alto el fuego», han anunciado los tres países reunidos en este encuentro trilateral de alto nivel en un comunicado conjunto difundido por el Departamento de Estado estadounidense en el cual aluden a una reanudación de las negociaciones «políticas y de seguridad» en pro de alcanzar un acuerdo «integral» para la semana del 22 de junio.
Este cese de hostilidades, según matiza el texto, «está supeditado al cese total de los disparos de (el partido milicia-chií libanés) Hezbolá y a la evacuación de todos los miembros de Hezbolá del sector sur del (río) Litani».
Durante este encuentro, las partes negociadoras han acordado avanzar «rápidamente» en la creación de «zonas piloto» en las que las Fuerzas Armadas libanesas «asumirán el control exclusivo del territorio, excluyendo a todos los actores no estatales».
«Todos los países han reafirmado que el futuro de la relación entre Israel y Líbano debe ser decidido por los dos gobiernos soberanos», reza el referido comunicado que, a su vez, pone de manifiesto el rechazo de «cualquier intento, por parte de cualquier actor estatal o no estatal, de tomar como rehén el futuro de Líbano».
En este sentido, los representantes sentados a la mesa negociadora han condenado «actividades en curso» por parte de Irán que, han remarcado, «socavan la estabilidad en todo Oriente Próximo, ya sea mediante el apoyo a grupos ‘proxy’ (aliados de la República Islámica) o cualquier otro acto de agresión», premisa que han acompañado con una condena a los ataques de Irán contra países de la región.
A su vez, los representantes diplomáticos han debatido sobre un marco de seguridad, basándose en las conversaciones mantenidas en el Pentágono el pasado 29 de mayo, con objeto de «garantizar de forma sostenible» la «soberanía», «seguridad» e «integridad territorial» de Líbano e Israel, lo cual, agrega el comunicado, incluye el «desmantelamiento de los grupos armados no estatales y la prevención de su resurgimiento».
En esa línea, ambas partes han reafirmado no tener «intenciones hostiles» entre sí, a la par que se han comprometido a «continuar las negociaciones directas» en aras de construir confianza, resolver todas las cuestiones pendientes y trabajar en pro del citado acuerdo «integral» entre los dos países.
ISRAEL RECLAMA DESARMAR A HEZBOLÁ; LÍBANO, RESPETO A LAS FRONTERAS
Los miembros de la legación israelí han subrayado que su «seguridad» y el respeto de su «integridad territorial» solo puede lograrse mediante «el desarme de Hezbolá» y «el desmantelamiento de su infraestructura en todo Líbano».
Al hilo, el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, ha querido dejar claro que «si Hezbolá cree que este resultado le otorga impunidad, se equivoca», insistiendo a su vez en que este alto el fuego «depende totalmente» del «cese total de los ataques contra Israel y del desmantelamiento completo de Hezbolá y su infraestructura terrorista».
La delegación libanesa, en cambio, ha reivindicado la necesidad del «respeto mutuo de las fronteras reconocidas internacionalmente» así como la «urgencia» de «aplicar plenamente el cese de hostilidades» conforme a los principios de integridad territorial y plena soberanía estatal.
Del mismo modo, Beirut se ha comprometido a «reforzar» la capacidad de las Fuerzas Armadas libanesas, con el «apoyo» de Estados Unidos para «ejercer un control efectivo en todo el país».
Como parte que ha auspiciado las conversaciones mantenidas entre ambas partes, Washington ha recalcado su «apoyo constante a ambos gobiernos» para que «ejerzan su soberanía», así como ha reafirmado la importancia de que «cualquier acuerdo» para el cese de hostilidades «debe alcanzarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no a través de ninguna vía paralela».
Por su parte, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, ha calificado de «muy intensas» a las dos jornadas de negociaciones compartidas por representantes de las tres naciones, al tiempo que ha puesto en valor «dos conclusiones importantes»: «Hezbolá debe dejar de matar israelíes y retirarse del sur de Líbano, e Irán no tiene nada que ver en la decisión del futuro de nadie», ha apostillado el funcionario norteamericano en un mensaje en redes.
Cabe recordar que las últimas hostilidades a gran escala estallaron el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.
Desde entonces, los ataques del Ejército israelí en Líbano han dejado más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, a pesar de que ambos países acordaron un alto el fuego a mediados de abril –que un mes después extendieron por 45 días– que no hizo cesar los bombardeos.
Previamente, las partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates al hilo de los ataques del 7 de octubre de 2023, si bien desde entonces Israel continuó lanzando ataques frecuentes contra el país y mantuvo la presencia de militares en varios puntos arguyendo que actuaba contra Hezbolá, en medio de denuncias de Beirut y el grupo chií sobre estas acciones.