Los escándalos más sonados de Rubiales al frente de la Federación

Redacción

Luis Rubiales puso fin este domingo a su etapa como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), cargo en el que llevaba desde mayo de 2018 cuando fue elegido de forma mayoritaria y en el que casi siempre ha tenido que lidiar con ‘batallas’ y polémicas al frente de un organismo que estaba ‘tocado’, donde se afanó en luchar por el fútbol no profesional.

El exfutbolista y expresidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) ha anunciado su renuncia a su cargo, 16 días después de su contundente «No voy a dimitir, no voy a dimitir» en la Asamblea General Extraordinaria de la RFEF, cuando parecía que lo haría tras su beso a Jenni Hermoso. Un día después la FIFA le suspendió provisionalmente por esta acción durante 90 días y esta semana, la Fiscalía de la AN anunció que se querellaba contra él por agresión sexual y coacciones a la delantera.

Luis Rubiales, ganador de las elecciones de forma mayoritaria ante Juan Luis Larrea, tenía la responsabilidad de retomar el rumbo de una RFEF ‘tocada’ desde hacía un año antes por la ‘Operación Soule’ que había acabado con la larga etapa, desde 1988, de su predecesor, Ángel María Villar, del que en los últimos meses había sido una de sus ‘manos derechas’.

El nuevo presidente llegaba al cargo meses después de haber dejado su puesto de máximo responsable de la AFE y desde el principio mostró su carácter para mejorar el fútbol, mirando mucho la base y el fútbol no profesional, además del fútbol sala y el fútbol femenino, los grandes pilares en su discurso para llegar a la cúspide de la RFEF y tener el amplio respaldo de las Federaciones Territoriales.

Y mientras se rodeaba de un nuevo equipo para sanear y recuperar la imagen dañada de la RFEF, ya desde el principio tuvo que ‘batallar’ con polémicas. Sin llevar un mes en el cargo, mostró su carácter al destituir fulminantemente a Julen Lopetegui como seleccionador nacional a dos días del debut en el Mundial de Rusia por haber firmado con el Real Madrid.

El banquillo de la ‘Roja’ se convertiría en un quebradero de cabeza desde ese momento ya que su apuesta para relevar al guipuzcoano, Luis Enrique Martínez, tuvo que dejar el cargo por un problema familiar y luego tuvo que prescindir del que fue su sustituto, Robert Moreno, cuando el asturiano se vio con fuerzas para volver, en otro momento algo tenso. Al de Gijón no le renovó finalmente tras la mala actuación en el Mundial de Catar, finalizada en octavos ante Marruecos en los penaltis.

Lo que no cambió con su llegada fue la tensión con LaLiga y con su presidente, Javier Tebas, marcadas por agrias polémicas, muchas de ellas con final en los tribunales. Los horarios, con los partidos los viernes y los lunes, o su firme negativa a permitir un encuentro de la Primera División en Miami (Estados Unidos), son algunos de los ejemplos de una relación que siempre dio la sensación de no tener síntomas de ser buena, pese a alguna escenificación positiva como los ‘Pactos de Viana’.

LAS COMISIONES DE LA SUPERCOPA, ESPIONAJE Y LA FIESTA EN SALOBREÑA

Pero sin duda, su peor momento antes del producido el domingo con su beso a Jenni Hermoso, fue en abril de 2022 cuando ‘El Confidencial’ reveló a través de una serie de audios que habría pactado con Gerard Piqué una comisión de 24 millones de euros para llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí.

«Se ha hecho una gestión clara, limpia, transparente, honesta y, sobre todo, beneficiosa para el fútbol español. Llevo 4 años en la RFEF y he sufrido muchos ataques, no llevo ni una sola semana donde no haya continuos ataques, querellas o petición de inhabilitaciones contra mí y esta institución, pero se están pasando ciertos límites», replicó Rubiales en una extensa rueda de prensa. «Nuestro órgano de Buen Gobierno nos dijo directamente que si la relación era directa entre Arabia Saudí y Kosmos no había conflicto de competencias, punto y final», recalcó.

Apenas un mes después de esta polémica, surgió una nueva con las supuestas grabaciones al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otros miembros políticos, y la presunta contratación de un detective para espiar a David Aganzo, presidente de la AFE y con el que tampoco ha tenido una relación excesivamente buena. La RFEF lo calificó como «una campaña de desprestigio orquestada desde un grupo muy claro y definido de personas con el fin de destruir la reputación de Luis Rubiales, víctima de estas maniobras y de todos aquellos que se encuentran detrás colaborando con el mismo objetivo».

Y en septiembre, el organismo tuvo que desmentir «de forma tajante» que se destinara dinero de sus fondos para pagar una fiesta privada en un chalé de Salobreña (Granada) a principios de 2020, tal y como denunció su exjefe de Gabinete y tío Juan Rubiales y según publicó el diario ‘El Mundo’.

«A lo largo de este 2022, la RFEF ha sufrido una campaña descomunal que han sufrido principalmente su presidente y algunos directivos, basada en injurias y calumnias y en desarrollar denuncias que muchas veces nacían de noticias falsas. Esta campaña ha servido para que los satélites de siempre, con un epicentro común, formulen algunas de esas denuncias», aseveró Pedro González, director de los Servicios Jurídicos de la RFEF, durante la Asamblea General Extraordinaria del organismo del pasado mes de diciembre.

DOS TÍTULOS, UNA APUESTA MUNDIALISTA Y UNA RFEF CON MÚSCULO DEPORTIVO

La dimisión de Luis Rubiales se produce casi un mes después de conseguir seguramente el mayor éxito a nivel internacional durante su mandato, la conquista del Mundial Femenino de Fútbol a través de una selección con la que también vivió una tensa polémica con el email enviado por 15 futbolistas a finales de septiembre solicitando no ser convocadas por las condiciones que había. Bajo su mandato, también hubo conflicto con la nueva Liga F en su proceso de profesionalización, con la huelga en la primera jornada de las árbitras en protesta por su salario, o la falta de acuerdo para un Convenio de Coordinación.

Además, de este título, dos meses antes, la Absoluta masculina ganó la Liga de Naciones, su primer título desde 2012, también la Sub-23 conquistó la plata en Tokyo 2020, y las categorías inferiores brillaron, con especial mención a los campeonatos mundiales de la Sub-17 (2018 y 2022) y la Sub-20 femeninas.

Luis Rubiales también lideró la candidatura de España junto a Portugal, Marruecos y Ucrania para albergar el Mundial de 2030, y renovó los formatos tanto de la Supercopa de España, con una novedosa ‘Final a Cuatro’ que ahora se juega en Arabia Saudí a cambio de un jugoso contrato cuyo dinero se destina principalmente para ayudar al fútbol no profesional, una de sus grandes obsesiones durante su mandato, como de la Copa del Rey, instaurando las eliminatorias a partido único hasta las semifinales.

Del mismo modo, mejoró ostensiblemente las arcas federativas, que para 2022 llegaron a tener un presupuesto récord de 406 millones, y de 382 para el de este 2023, y, pese a todas las acusaciones, logró que la RFEF tuviera la máxima nota en el Índice de Transparencia, cuando estaba en 23 en el momento de acceder al sillón presidencial.

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