Las elecciones europeas pondrán a prueba la respuesta de la UE frente a la desinformación e injerencia rusa

Redacción

Las elecciones europeas del 6 a 9 de junio supondrán la mayor prueba hasta la fecha para la Unión Europea ante la desinformación y manipulación orquestada por Rusia, ante unos comicios que llegan en un contexto de creciente injerencia a la que las instituciones europeas han respondido con legislación y extremando la coordinación de los 27 frente a incidentes.

Las alarmas saltaron definitivamente el pasado mes de abril cuando Bélgica anunció junto a República Checa que investigaba intentos de injerencia rusa a través de ‘Voice of Europe’, medio online con sede en Praga que dirige campañas sistemáticas de manipulación mediática centradas en la guerra en Ucrania. El siguiente paso fue activar la Respuesta Política Integrada, un mecanismo interno para promover el intercambio de información entre miembros de la UE ante interferencias de cara a las elecciones.

La cuestión ha vuelto a la palestra en plena campaña electoral con registros en oficinas en las sedes del Parlamento Europeo en Bruselas y Estrasburgo por la supuesta implicación de asesores de fuerzas de ultraderecha en la trama rusa que busca influir en las elecciones europeas. Esto semanas después de que otro colaborador del eurodiputado alemán del ultra Alternativa por Alemania (AfD) Maximilian Krah fuera arrestado por espionaje chino. Krah, que se salió de la ejecutiva de AfD, volvió a generar polémica en mayo tras cuestionar que todos los agentes de la SS fueran criminales.

Todas las instituciones comunitarias en Bruselas coinciden en señalar que existe un aumento de la actividad de desinformación y manipulación en muchos de los Estados miembros de la UE y, aunque fuentes europeas explican que no hay una acción concertada en todo el bloque, sí hay más campañas de desinformación en todos los países y éstas tienen contenidos cada vez más sofisticado y que hacen uso de las últimas tecnologías, como es el ‘deepfake’ o la Inteligencia Artificial.

«El mundo digital no tiene Estados miembros», explican las fuentes que recalcan que en Internet se produce un contenido que traspasa distintas redes y plataformas para llegar a distintos públicos en el seno de la UE. Así las cosas, los expertos de la UE inciden en que no es solo una cuestión de cantidad, que va al alza, sino de la calidad de las campañas y en este sentido, todos los ojos miran a Rusia.

«En lo que respecta a las elecciones europeas, nuestro principal foco si nos fijamos en actores estatales es Rusia, muy claramente, porque es donde vemos la mayor actividad», explican las fuentes europeas consultadas.

Moscú fue señalado directamente por la Comisión Europea en las últimas sanciones contra medios de comunicación acusados de diseminar propaganda sobre la invasión en Ucrania. Entonces se vetó a ‘Voice of Europe’ pero también a ‘RIA Novosti’, ‘Izvestija’ y ‘Rossiyskaya Gazeta’ que se sumaron a una ‘lista negra’ en la que desde 2022 están la agencia rusa ‘Sputnik’ y el canal de televisión ‘Russia Today’, todos acusados de estar bajo control del Kremlin.

Bruselas considera que Rusia está detrás de «acciones continuas y concertadas de propaganda y manipulación de la información dirigidas contra la sociedad civil de la UE y países vecinos». Estas prácticas representan una «amenaza significativa y directa para el orden público y la seguridad» del bloque, ya que pueden acabar desacreditando las elecciones o impulsando bulos sobre el recuento, los candidatos o las negociaciones posteriores para renovar Comisión y Consejo.

COMBATIR LA DESINFORMACIÓN DESDE LA UE

En este contexto, el Parlamento Europeo lleva alertando desde 2019 de esta tendencia y señalando a Rusia y China, pero también a Qatar y Marruecos, como principales actores detrás de las injerencias. En su última resolución sobre la materia, tan solo dos meses antes de las elecciones, la Eurocámara subrayó que la respuesta de la UE a estas amenazas sólo puede ser eficaz «si se basa en un planteamiento político transversal, que abarque distintas materias y a largo plazo llevado a cabo conjuntamente por la UE y sus Estados miembros».

La última legislatura puso en marcha varias comisiones parlamentarias dedicadas a analizar casos de injerencia extranjera o el espionaje a través del programa Pegasus, si bien las competencias en última instancia para responder ante este fenómeno son de los Estados miembros. La UE se guía por el principio de que la desinformación en el entorno digital es difícil de parar, pero sí se deben mitigar el riesgo y aumentar la preparación ante la intensificación de la actividad maligna en momentos clave como las elecciones europeas.

Así la cosas, en 2015 la UE puso en pie su división en el seno del Servicio de Acción Exterior (SEAE) sobre comunicación estratégica con el que analiza dinámicas de desinformación en Europa. Desde entonces ha identificado y desmontado más de 17.000 casos de manipulación relativos a distintos Estados miembros.

Precisamente en el informe anual sobre tendencias en desinformación publicado por el SEAE en enero de este año insiste en que en el contexto de las elecciones combatir este fenómeno supone preservar el espacio público común en el que se pueda debatir libremente, haciendo hincapié en que según se acerca la hora de votar la atención debe centrarse en proporcionar información electoral oportuna, precisa y transparente que facilite el debate de ideas.

A través de legislación europea, Bruselas quiere poner coto a la propagación de desinformación reforzando el papel de las plataformas, que con las últimas directivas digitales están obligadas a controlar más el contenido y combatir la desinformación, mientras que la normativa sobre publicidad política aprobada semanas antes de las elecciones aumenta la transparencia sobre el contenido pagado, y prohíbe que entidades extranjeras patrocinen publicidad política previa a unas elecciones o un referéndum.

En todo caso, en lo que respecta a la respuesta ante incidentes es competencia de los Estados miembros contar con equipos internos de respuesta especializados en análisis de amenazas y en coordinar con los actores interesados, crear foros u organismos específicos para intercambiar información y coordinar las respuestas. También desde Bruselas se insiste en poner en marcha protocolos de comunicación interna y externa, canales y sistemas de alerta temprana y trabajar en la aplicación de protocolos internos y externos para responder con acciones concretas cuando se identifique un incidente.

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