Landmarks Reseña – Guía con palabras a tus amigos (o enemigos)

Nacho Pérez

Desde el primer momento en que desplegamos el mapa de Landmarks, nos damos cuenta de que no estamos ante un juego de deducción convencional. La premisa nos sitúa en una situación desesperada: un guía en la cima de la montaña debe dirigir a su equipo, perdido en la jungla, usando solo un viejo walkie-talkie con batería limitada. Y Tranjis Games nos trae esta propuesta.

La edición que nos presenta Tranjis Games destaca por su originalidad visual, especialmente por ese mapa de tela impreso por ambas caras que le da un aire de auténtica expedición. Jugar a Landmarks supone sumergirse en una experiencia donde la estética ayuda a construir la tensión de estar atrapado entre trampas y maldiciones. Es, sin duda, un juego que entra por los ojos pero que se queda en la memoria por los retos mentales que propone.

El alma del juego reside en cómo el guía utiliza las conexiones entre las palabras para que el equipo avance por Landmarks. Al inicio, contamos con tres palabras aleatorias en el mapa que sirven de ancla para nuestras primeras pistas; a partir de ahí, debemos construir un camino lógico. La clave del éxito en una partida de Landmarks es saber enlazar conceptos para que los exploradores coloquen la ficha de pista exactamente en la intersección correcta del mapa.

La estrategia de supervivencia en Landmarks

Sin embargo, el camino hacia la victoria en Landmarks está plagado de peligros que pueden dar al traste con la expedición en un abrir y cerrar de ojos. Las maldiciones acechan en cada rincón, y si el equipo pisa dos de ellas sin el amuleto protector, la partida termina en derrota inmediata. Por eso, el guía de Landmarks debe ser extremadamente cauteloso, sopesando si arriesgarse a dar una pista ambiciosa o ir sobre seguro para mantener al grupo con vida.

En nuestras partidas a Landmarks, hemos sentido cómo cada palabra escrita en los hexágonos pesa como el plomo, ya que los recursos son finitos Tú, como guía, tienes que hacer que el resto del equipo ponga la pista en la casilla que quieres. Si das una palabra ambigua puede que el equipo se equivoque y la coloque donde no debe ser, por eso siempre se juega con este riesgo. Y eso es lo que lo hace divertido tanto en modo cooperativo como competitivo.

Un elemento vital que hemos descubierto tras varias sesiones es la importancia capital del agua en Landmarks. Estas casillas son las únicas que permiten recargar las fichas de pista, actuando como un balón de oxígeno cuando la «batería» de nuestro walkie-talkie está bajo mínimos. En Landmarks, ignorar las fuentes de agua suele ser sinónimo de una derrota prematura, ya que sin fichas para escribir, la comunicación se corta y el grupo se pierde para siempre.

Es un juego con mucha rejugabilidad

Landmarks

La rejugabilidad es otro aspecto donde brilla con luz propia, ya que trae más de 150 cartas de mapa diferentes divididos en dos niveles de dificultad dentro de Landmarks. Esto asegura que, aunque el mapa de tela sea el mismo, la disposición de los peligros y los tesoros cambie drásticamente en cada sesión. Además, al depender de la asociación de ideas de los jugadores, ninguna partida de Landmarks se siente igual a la anterior, permitiendo que el juego crezca con el grupo.

Este título es una excelente adición al catálogo de juegos de deducción social. Requiere que el grupo esté en la misma sintonía, pero incluso cuando las interpretaciones fallan, la diversión está asegurada por las situaciones absurdas que se generan. La calidad de los componentes, como las fichas brillantes que se borran con facilidad, redondea una producción muy cuidada. Es uno de esos títulos que recomendamos para una tarde de risas con amigos o familia.

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