Los criterios de la nueva ola de calor en España se empezarán a cumplir a partir de este miércoles y afectará a buena parte de la Península y a las Islas Canarias, aunque desde este martes el calor va a ser generalizado y se superarán los 36 a 38 grados (ºC) en amplias zonas del país.
El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología Rubén del Campo, ha explicado que, durante los próximos días, bajarán las temperaturas en el Cantábrico, pero en el resto se mantendrán sin grandes cambios o incluso subirán ligeramente, una situación se mantendrá al menos hasta el domingo.
A lo largo de la ola de calor podrán superarse los 40 a 42 ºC en zonas bajas del nordeste, centro y sur de la Península, y los 34 a 37 ºC en amplias zonas del archipiélago canario, especialmente en zonas orientadas al sur.
Durante este martes y miércoles va a haber un incremento de la velocidad del viento de componente sur. Aunque no van a ser rachas especialmente intensas, sí que podrán dificultar de alguna manera las tareas de extinción en los incendios actualmente en curso en el interior peninsular, ha añadido el portavoz.
Además, ha señalado que durante estos próximos días las humedades relativas bajas y el calor intenso conducirán al índice de peligro de incendios a valores muy altos o extremos en la mayor parte del país, incluidas las Islas Canarias más montañosas durante el resto de la semana.
Este calor supondrá un peligro importante para las actividades al aire libre en las horas centrales del día, y también supondrá un peligro importante para personas vulnerables, especialmente bebés, ancianos y personas con patologías previas, ha alertado.
Según el portavoz, a este calor habrá que añadir la llegada de polvo en suspensión a Canarias y al sur y este de la península, así como también la presencia de humo en zonas cercanas a los grandes incendios forestales.
«Ambos factores redundarán en un empeoramiento de la calidad del aire», ha puntualizado. Además, aunque no se esperan apenas precipitaciones y el tiempo será muy estable, ha explicado que podrían formarse algunas tormentas secas aisladas en zonas de montaña.
El portavoz de la AEMET ha recordado que las tormentas secas «son aquellas que llevan muy poca precipitación, pero en las que pueden caer rayos y generarse rachas de viento intensas». «Esto hay que tenerlo en cuenta también en materia de incendios», ha advertido.
Sobre los incendios forestales y la relación de estos con el cambio climático, ha destacado que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, el IPCC, ya señala en su sexto informe de evaluación que el cambio climático antropogénico «aumenta las condiciones meteorológicas más propensas a la generación de incendios forestales».
«Pero también reconoce que no se trata del único factor que determina la ocurrencia de estos incendios, ya que siguen siendo determinantes la gestión del territorio, los usos del suelo, la acumulación de combustible y la ignición los inicios de incendios por causas humanas», ha agregado Del Campo, al tiempo que ha avisado de que el tema de los incendios forestales «no se trata de un problema que pueda achacarse únicamente a causas meteorológicas o únicamente a temas relacionados con los usos del suelo, la gestión o la acumulación de combustible vegetal»: «Como todos los grandes problemas, son muchas las aristas que confluyen».
En cuanto al cambio climático, uno de los factores que «influyen» en los incendios forestales, el portavoz de la AEMET ha dicho que «el cambio climático antropogénico ha aumentado las condiciones de peligro meteorológico desde los años 80 del siglo XX en el suroeste de Europa, porque favorece las olas de calor más frecuentes, más intensas, más duraderas y también más extensas, acompañadas además de ausencia de precipitaciones y de bajas humedades relativas».
«Todo esto favorece el rápido y fuerte secado de la vegetación, cuya ignición es más sencilla. Además, la propagación del fuego en estas circunstancias es más rápida e incontrolable, con fuegos más más voraces, capaces de crear sus propias condiciones meteorológicas», ha apuntado Del Campo.
Por último, ha asegurado que, «cuando las olas de calor son más extensas, es mayor la probabilidad de que se produzcan grandes incendios forestales en áreas separadas geográficamente de manera simultánea».