Israel cumple su 75º aniversario entre tensiones internas y tras una nueva ofensiva en Gaza

Redacción

Israel cumple este domingo 75 años desde su fundación en 1948 en un momento de crecientes tensiones internas por las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Benjamin Netanyahu, integrado por varios partidos ultraderechistas y ultraortodoxos, y en un momento de precario alto el fuego tras una nueva campaña de bombardeos contra objetivos de Yihad Islámica en la Franja de Gaza.

El Estado de Israel fue instaurado el 14 de mayo de 1948 tras el final del Mandato Británico de Palestina –surgido de la Primera Guerra Mundial como parte de la partición del Imperio Otomano– y a raíz de la resolución 181, aprobada en 1947 por parte de Naciones Unidas, que establecía una partición de cara al establecimiento de dos estados.

El establecimiento de Israel derivó automáticamente en el estallido de la guerra árabe-israelí de 1948 –que se extendió durante más de catorce meses y arrancó con la invasión del nuevo Estado por parte de tropas de Egipto, Irak, Líbano, Siria y Transjordania– y en la Nakba, un término árabe que significa «catástrofe» y hace referencia al desplazamiento de más de 700.000 palestinos de sus hogares.

De esta forma, el Día de la Independencia conmemora la creación del Estado y lo que Israel describe como «la renovación del Estado judío en la Tierra de Israel, lugar de nacimiento del pueblo judío» hace alrededor de 4.000 años. Dado que el Yom Ha’atzmaut se celebra según el calendario judío –durante el quinto día de Iyar–, las celebraciones de este año tuvieron lugar a finales de abril.

«Israel es una historia de éxito única en la historia de la humanidad. Después de 2.000 años de diáspora, el Estado de Israel se ha enfrentado a grandes retos», ha destacado la portavoz de la Embajada de Israel en España, Noa Hakim, en unas declaraciones concedidas a Europa Press.

Hakim ha destacado que «la inversión continua en capital humano se manifiesta, entre otros, en la innovación y la alta tecnología, sectores que representan el 18 por ciento del PIB y son el motor del crecimiento económico». «Israel destaca por sus avances para el aprovechamiento agua, la sostenibilidad, las tecnologías asociadas a las energías renovables, la medicina y las tecnologías biomédicas», ha argüido.

«La sociedad israelí ha logrado absorber a una amplia población de judíos provenientes de diversas partes del mundo», ha señalado, antes de agregar que entre ellos figuran «muchos sobrevivientes del Holocausto y refugiados de países árabes». Así, ha sostenido que estas personas han sido «integradas» al tiempo que el país «ha ido construyendo su cohesión social, creando así un verdadero mosaico de entornos étnicos, comunitarios, religiosos, culturales y sociales».

En este sentido, los datos oficiales recogen que en el país viven más de 9,7 millones de personas, cifra que supone doce veces más que la existente en el momento de la creación del Estado y que incluye a un 73,5 por ciento de judíos –por un 21 por ciento de árabe-israelíes– y a más de 3,3 millones de inmigrantes llegados al país desde su fundación.

AUMENTO DE LAS TENSIONES INTERNAS

Los festejos de este año han estado marcados por un drástico repunte de las tensiones internas y lo que se ha llegado a definir como una crisis de identidad debido a la polarización provocada por la propuesta de reforma judicial por parte del Ejecutivo de Netanyahu, que fue suspendida ante la presión de unas movilizaciones sin precedentes.

El propio presidente israelí, Isaac Herzog, reconoció en abril que «no hay una mayor amenaza existencial para el pueblo que la que llega desde dentro: la polarización y alienación del otro», al tiempo que incidió en que esta situación era «corrosiva» y «debilita los pilares que mantienen unida a la nación».

La propuesta y el inicio de los trámites para su aprobación llevaron a cientos de miles de personas a echarse a las calles para protestar, unas movilizaciones reprimidas por las fuerzas de seguridad entre denuncias opositoras sobre la posibilidad de que la propuesta socavara los fundamentos democráticos del país.

La crisis deriva en parte de la ausencia de una Constitución en Israel, que cuenta con una serie de Leyes Básicas que tienen estatus constitucional y que han servido de base para el sistema legislativo a la espera desde 1950 para ser incluidas en la futura Carta Magna del país, que aún no se ha materializado.

Los defensores de la reforma abogan que es necesaria para hacer frente a un sistema judicial que, según denuncian, excede en ocasiones sus competencias, mientras que los críticos con Netanyahu sostienen que busca extender su control sobre las instituciones y poner trabas al juicio contra él por presunta corrupción.

En este sentido, Hakim ha argumentado que «la resiliencia israelí y su éxito como país moderno y vanguardista no impiden que nuestra sociedad busque estos días un nuevo entendimiento interno en temas de suma importancia como el equilibrio entre los tres poderes para mantener y reforzar la democracia».

CAMBIOS EN LA REGIÓN Y PERSPECTIVAS DE PAZ

Por otra parte, el 75º aniversario de la creación de Israel llega en un momento de realineamiento en la región que incluyó la firma a finales de 2020 de los ‘Acuerdos de Abraham’ –mediados por el entonces presidente estadounidense, Donald Trump–, con los que Israel normalizó sus relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Marruecos, que se sumaron así a Egipto (1979) y Jordania (1994).

La firma de estos acuerdos derivó en una expansión de los lazos con estos países, incluida la firma de acuerdos a nivel económico y social, mientras que las autoridades estadounidenses e israelíes han intentado que más naciones se sumen a lo que Israel describe como «el círculo de paz», con la expectativa de que Arabia Saudí pudiera unirse a este proceso, algo rechazado por Riad hasta que no haya un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.

«Después de muchos años de rechazo a la existencia del estado de Israel y de varias guerras por parte de los países árabes, por fin, nuestro sueño de vivir en paz con nuestros vecinos se va haciendo con la firma de tratados de paz», ha sostenido Hakim, que ha hecho hincapié en que «el pueblo de Israel siempre ha soñado, y sigue soñando, con ampliar el círculo de paz a todos los países de Oriente Próximo y el mundo». «Israel mira con optimismo el futuro, un futuro de paz y de nuevos logros», ha añadido.

Por contra, la región ha sufrido también durante los últimos dos meses un proceso que ha implicado que Arabia Saudí haya retomado sus relaciones diplomáticas con Irán –el principal enemigo de Israel en la región– tras siete años de ruptura, así como la aceleración de la reintegración de Siria en los organismos árabes, incluida su admisión en la Liga Árabe, tras más de una década de aislamiento.

La situación en torno a un posible proceso de paz con los palestinos –congelado desde 2014– es igualmente precaria ante el repunte de las tensiones durante los últimos meses, especialmente desde la llegada al poder del nuevo Gobierno de Netanyahu, que ha reforzado las operaciones en Cisjordania y durante los últimos días ha lanzado una nueva campaña de bombardeos contra objetivos de Yihad Islámica en la Franja de Gaza, paralizada este domingo tras la declaración de un tenso alto el fuego a última hora de ayer.

Así, la cifra de palestinos muertos en operaciones israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este supera los 90 en lo que va de 2023, la cifra más alta a estas alturas de año en cerca de dos décadas, mientras que 17 israelíes han muerto en numerosos ataques por parte de palestinos. El aumento de las tensiones en torno a la Explanada de las Mezquitas, conocida por los judíos como Monte del Templo, supone otro desafío que dificulta estos avances hacia la paz.

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