Inma Rubiales traspasa formatos con ‘Todos los lugares que mantuvimos en secreto’:

Redacción

Inma Rubiales, el nuevo fenómeno de la literatura romántica juvenil, publica este 31 de enero ‘Todos los lugares que mantuvimos en secreto’ (Planeta). Con sólo 21 años, esta joven extremeña ha cambiado los cánones establecidos ya que este libro, al igual que los anteriores, se ha publicado primero en la plataforma WattPad para dar luego el salto a las librerías, donde sus fans esperan ansiosos poseer un ejemplar físico. «Los jóvenes sí leen», argumenta desde Rovaniemi, la capital de Laponia, en Finlandia, país donde ambienta su última novela.

«Lo de que los jóvenes no leen y demás es mentira: solamente hace falta ir a cualquier feria del libro y ver que las colas más largas son de gente joven para ver a un autor o autora, probablemente de literatura juvenil. Los hechos están ahí y quién no quiera verlo es porque no quiere. Y los jóvenes no solamente leen sino que le ponen una pasión que rara vez he visto en adultos», asegura en una entrevista recogida por Europa Press en la que también desgrana su novela, la tercera que publica con Planeta después de ‘Hasta que nos quedemos sin estrellas’ (2022) y ‘El arte de ser nosotros’ (2023).

En esta ocasión, ‘Todos los lugares que mantuvimos en secreto’ profundiza en las inquietudes de la joven Maeve y cómo evoluciona su relación con un amigo de la infancia del que apenas se acuerda, Connor, quien de la mano de su hermano Luka y del resto de su familia ayudan a guiar a la joven en su camino vital, tras abandonar la vida que tenía en Estados Unidos para descubrir los orígenes de su madre, nacida en Sarkola (Finlandia) y fallecida repentinamente cuando la protagonista contaba con seis años de edad.

La novela no se centra sólo en la historia de amor de los protagonistas –que busca romper «el cliché del triángulo amoroso de la chica que siempre se queda con el chico malo»– sino que también toca otras cuestiones «espinosas» como el alcoholismo –«en medio de esa relación tan bonita que hay entre esos dos hermanos y cómo afrontan el duelo»–, el suicidio o la muerte.

«Soy muy consciente de cuál es el público que me lee y de los mensajes que mis libros pueden enviar y, aunque escribo principalmente para entretener, todos los libros dejan algo en nosotros. Gracias al destino tengo un altavoz con el que puedo llegar a mucha gente, sobre todo jóvenes, y me gustaría que lo que dejasen mis libros fuera algo bueno. Trato temas delicados porque considero que la juventud está interesada en estos temas pero hay que tratarlos con mucho cuidado y respeto», añade.

Por todo ello, la autora de Almendralejo precisa que aunque los lectores podrían pensar que esta novela «habla de la muerte», defiende que «sobre todo habla sobre la vida», además de reflexionar «acerca del tiempo» y «los momentos pequeños». «Un día estás aquí, al día siguiente no y la actitud que tienen los protagonistas haciendo una lista con todas las cosas que quieren hacer antes de morir, invita a disfrutar de la vida», reitera.

Además, afirma que escribir este libro fue «todo un reto», no sólo por los temas tratados sino porque Finlandia se convirtió en un protagonista más. «Nunca le he dado mucha importancia a la ambientación, siempre la han tenido los personajes, pero tenía claro que lo quería ambientar en un pueblecito, con un lago y nieve. Una amiga me dijo que había estado en Finlandia y esa noche cogí el muñequito del Google Maps, lo solté y cayó en Sarkola, un pueblo de unos 300 habitantes, con un lago, muchos árboles y nieve en invierno. Para mí fue como una señal de destino. Y, a partir de ahí, vino la documentación, no solo en Internet sino también compartiendo experiencias y escuchando a personas que han vivido aquí», relata.

En cualquier caso, no descarta ambientar una futura una novela en España si hay algo que le llama «la atención o surge esa chispa». «Siempre las he ambientado fuera porque es como viajar sin moverte de casa», confiesa, siempre acompañada de su cuaderno rojo, «del caos, del todo». «Es un cuaderno que todo escritor necesita en su vida y cada vez que voy a cualquier sitio y veo, escucho o oigo algo que me inspira, lo escribo en mi cuaderno. Me ayuda mucho cuando a lo mejor estoy bloqueada. Los libros se escriben dentro, pero la inspiración para mí se encuentra siempre fuera, viviendo cosas», apostilla.

Actualmente, Rubiales compagina sus estudios en Publicidad y Relaciones Públicas con sus novelas. «Escribir para mí es una forma de superar mis miedos y conocerme a mí misma. Al final todo el mundo tiene miedos e inseguridades y, cuando uno escribe, hace mucha introspección pero quién me conoce sabe qué parte de mí hay en cada libro. Cuando escribo no busco que el lector me vea a mí, sino que se vea a sí mismo y creo que esa es la razón por la que conectan tanto con la historia, porque son personajes muy normales. Y son cosas que yo también siento, porque también soy joven y porque también he vivido esas cosas», asevera.

«NO ME IMPORTA QUE DIGAN QUE LA LITERATURA ROMÁNTICA NO ES LITERATURA»

A la primera novela de Rubiales (‘Un amigo gratis’) siguieron otras cuatro antes de su salto a Planeta, donde lleva publicadas otras tres, aunque todas ellas se pueden leer en Wattpad, por lo que la autora defiende el papel de las plataformas ya que «hay muchísima gente con talento gente que está saltando a las editoriales». «Y se pueden encontrar verdaderas joyas» puntualiza, al tiempo que minimiza el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) porque cree «complicado copiar un sentimiento».

Por todo ello, reitera la importancia del formato físico. «Cuando un libro me gusta mucho y lo he leído en digital, luego siempre lo quiero tener en papel. Creo que el libro ya se ha convertido en un objeto un poco de colección y la gente joven lo que quiere es el poder subrayarlo y marcarlo», manifiesta.

Rubiales también quiere poner en valor la importancia del género literario que abandera. «La opinión de la persona que crea que la literatura romántica no es literatura no me importa en absoluto porque no es para nada la persona a la que yo me estoy dirigiendo con mis libros, ni a la que yo quiero hacer sentir cosas con mis libros», aclara.

«La literatura romántica como la de ficción o la de terror son completamente válidas pero hay mentes que no van a cambiar y van a seguir pensando eso. Y nuestro papel también es hacer oídos sordos y centrarnos en lo bueno, que son la mayoría de las cosas», enfatiza.

Además, Rubiales da mucha importancia al ‘feedback’ que intercambia con sus seguidores ya que, como precisa, «es como tener muchos lectores beta que leen el primer borrador de tu libro». «De un escritor normal no leen su libro hasta que lo ha terminado, pero aquí es capítulo a capítulo, y a mí me motiva mucho» señala la escritora, que reconoce disfrutar «muchísimo de las firmas» para poder devolver el cariño a sus lectores y establecer un contacto con ellos ya que son «la razón» por la que escribe.

De cara al futuro, confiesa que su «peor pesadilla sería dejar de disfrutar de la escritura» y avanza que le encantaría «escribir una saga de fantasía». «Algún día desapareceré durante dos años y volveré con una saga de ocho libros debajo del brazo», bromea, en línea con ‘Los Juegos del Hambre’ o ‘Una Corte de rosas y espinas’, sin descartar tampoco la posibilidad de que sus personajes salten a la pequeña o gran pantalla.

«Pienso en todas las cosas que me ha ido trayendo a la vida, en el momento en el que me las tenía que traer. Todo ha sido de manera rápida, pero progresiva. Quizás si hubiera venido todo de golpe, no habría sido capaz de enfrentarme a ello, de disfrutarlo, pero he ido aprendiendo y al final estoy disfrutando muchísimo», concluye.

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