Hutan se posiciona como una de las sorpresas más refrescantes del año dentro de los juegos de mesa de temática naturalista. Su nombre, que significa «selva» en indonesio, no es casualidad; el juego nos sumerge en una misión vital: reforestar y proteger el ecosistema de Indonesia mediante la plantación estratégica de flores y árboles. Y nos lo trae la editorial Devir hasta nuestras casas.
Lo que nos ha cautivado de Hutan es cómo logra capturar la serenidad de la naturaleza mientras nos plantea un rompecabezas táctico de alta exigencia. A diferencia de otros títulos similares, aquí la eficiencia no es solo una opción, sino una necesidad para evitar las penalizaciones por regiones incompletas.
Con el arte inconfundible de Vincent Dutrait, cada partida de Hutan se convierte en un despliegue visual de biodiversidad que deleita tanto a jugadores expertos como a principiantes. Es un título que equilibra perfectamente la satisfacción estética con el desafío intelectual, convirtiéndose en un imprescindible para cualquier ludoteca moderna.
Hutan desafía nuestra estrategia

Las mecánicas de Hutan se despliegan a lo largo de nueve rondas intensas donde cada decisión cuenta. Los jugadores deben gestionar un tablero de cuatro losetas, seleccionando cartas para colocar flores de colores específicos que, posteriormente, permitirán el crecimiento de árboles y la llegada de animales icónicos como el Tigre de Sumatra.
El sistema de puntuación es ingenioso: completar regiones del mismo color otorga grandes beneficios, pero dejar zonas a medias resulta en puntos negativos inevitables. Esta mecánica de mitigación de pérdidas es el corazón de Hutan, obligándonos a pensar en tres dimensiones al apilar flores para «subir de nivel» la vegetación.
La introducción de los animales en Hutan añade una capa de interacción competitiva, ya que son piezas limitadas que desencadenan potentes efectos en cadena en las secciones adyacentes. Es un baile constante entre la expansión ambiciosa y el control de daños que mantiene la tensión hasta el recuento final de puntos.
La variabilidad y el contenido que ofrece la caja de Hutan son excepcionales para un juego de su segmento. No solo contamos con tableros de doble cara que cambian la configuración inicial, sino que el manual incluye una serie de escenarios y desafíos en solitario que elevan el nivel de dificultad de manera progresiva.
Debes pensar en 3 dimensiones

Este Hutan no solo es un juego sobre plantar árboles; es un homenaje a la conservación y una herramienta que fomenta la curiosidad por uno de los ecosistemas más ricos y amenazados del planeta. Tanto la caja como los materiales del juego son de alta calidad. Sin duda que merece la pena cada euro que vale este título porque la presentación está muy bien realizada.
Hutan es un firme candidato a juego del año por su capacidad de fusionar temática, arte y mecánica de forma orgánica. Aunque la interacción directa es limitada, la carrera por los objetivos públicos y las piezas de animales proporciona el nivel justo de competencia para un juego de este estilo. Es rápido de jugar, fácil de explicar y sumamente gratificante de dominar, ofreciendo esa sensación de «solo una partida más» que define a los grandes clásicos.
Si disfrutáis de títulos como Cascadia o Botanik, encontraréis en Hutan una experiencia familiar pero con giros mecánicos lo suficientemente innovadores como para destacar por sí mismo. Nosotros seguiremos regresando a su selva húmeda una y otra vez, buscando la partida perfecta donde la naturaleza florezca en todo su esplendor. Es, sin duda, una joya lúdica que merece un lugar privilegiado en vuestra mesa de juego.