Hallan en Burgos huesos del dinosaurio más pequeño del mundo: no superaba los 30 centímetros de altura

Redacción

El Colectivo Arqueológico Y Paleontológico de Salas (CAS) ha hallado en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos), unos 800 huesos, correspondientes a seis individuos, del que es el dinosaurio «más pequeño del mundo», que no superaba los 30 centímetros de altura.

Se trata del ‘Foskeia pelendonum’, especie de ornitópodo «más pequeño conocido». El nombre de la nueva especie es un homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la zona; también se refiere a su modo singular de alimentarse, ha detallado el equipo a través de un comunicado remitido a Europa Press.

En concreto, los 800 huesos fosilizados, «la gran mayoría fragmentados e incompletos», están en buen estado de conservación. Su pequeño tamaño dificultó la tarea de investigación, pero se consiguió identificar unos 350 que pertenecían a seis individuos, desde crías hasta adultos, que formarían una pequeña manada.

Desde el principio, los investigadores del Museo de Dinsaurios de Salas de los Infantes consideraron las «especiales» características que presentaban estos fósiles. En 2013 se dio un impulso definitivo a su estudio con la llegada de Paul-Émile Dieudonné a Salas, que realizaría su trabajo fin de máster con estos fósiles.

El propio Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina) ha dirigido el estudio, para el que se formó un equipo internacional de investigadores formado por integrantes del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), la Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil), la Universidad de La Laguna (Tenerife), el Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bélgica) y la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica).

La forma general del cráneo «difiere notablemente» de otros dinosaurios ornitópodos, señala la investigación. «Es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora. Los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación», añade el comunicado.

El animal podría haber compensado su reducción de tamaño y la pérdida de masa muscular masticatoria con una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza. «Es llamativo que este animal, a diferencia de otras especies de ornitópodos, no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo (que poseen las aves en su pico). Varios huesos craneales tienen también rasgos muy peculiares», continúa la información.

Asimismo, el fémur posee características anatómicas «únicas», que se han interpretado «como el cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: los jóvenes eran bípedos y lo adultos cuadrúpedos». Además, ‘Foskeia’ representa un «eslabón primitivo en la evolución que llevaba a los rhabdodóntidos». «Estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un linaje fantasma. La nueva especie burgalesa, de 125 millones de años de antigüedad, llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios a lo largo de millones de años», añaden.

Al hilo de estas investigaciones ahondan en que las patas de este animal crecían muy rápidamente y en el adulto eran muy esbeltas. «Se deduce que este animal no habría tenido una gran resistencia física para correr largas distancias y así escapar de los depredadores, por lo que probablemente haría carreras rápidas y cortas hasta zonas seguras», han señalado.

TAMAÑO

Su tamaño le convierte en el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo que se conoce actualmente, con un cráneo de 5,5 centímetros de largo, una longitud corporal de entre 50 y 60 centímetros y una altura que no superaría los 30 centímetros.

El nuevo dinosaurio burgalés ha supuesto una «auténtica convulsión» en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior. Su pequeño tamaño se interpretaba como una forma de enanismo provocado por vivir en islas donde los recuros alimentarios son escasos.

«El pequeño tamaño de Foskeia, de una edad más antigua, sugiere otra hipótesis: en realidad los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico. Además, las características de Foskeia, hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar», han abundado.

Finalmente, el pequeño tamaño de la especie indica que la mayor parte de lo rhabdodontomorfos pendientes de descubrir «también podrían ser pequeñas, en comparación con lo conocido hasta ahora».

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