De la mano de 2 Tomatoes nos llega Guns or Treasure, una propuesta pirata ilustrada por Paul Vermeesch con un estilo caricaturesco fabuloso que entra por los ojos de inmediato. Estamos ante un juego de cartas de formato filler, ideal para familias y fiestas, que destaca por ofrecer partidas ridículamente rápidas, un despliegue casi inexistente y una enorme dosis de diversión directa basada en el engaño y el farol.
Mecánicamente, las partidas de Guns or Treasure se dividen en dos fases muy dinámicas. En la primera, los jugadores roban cartas simultáneamente para dar forma a su flota. La genialidad radica en que la primera carta de cada barco (la proa) se coloca boca arriba a la vista de todos, mientras que las siguientes se añaden boca abajo para extender la longitud del navío en absoluto secreto. Así que se nos oculta qué hay debajo, jugando con la psicología y los faroles.
La tensión de Guns or Treasure estalla en la fase de saqueo, donde nos lanzamos al ataque revelando todas las cartas de los navíos enfrentados. El que sume más potencia de fuego se queda con todo el botín, aunque siempre cabe la opción de ser un cobarde y huir para salvar las riquezas propias. El juego añade una capa estratégica brillante con las cartas de bomba, que hacen saltar por los aires ambos barcos dejando a los contendientes sin nada.
Además de incluir poderes de capitán que no se recomiendan usar en la primera partida para no complicar las cosas, Guns or Treasure incluye la expansión Loros y Monos, un divertidísimo añadido con loros replicadores y monos que restan puntos, ideales para encasquetárselos al rival.
Guns or Treasure es muy familiar

Uno de los puntos más atractivos de Guns or Treasure es el abanico de variantes oficiales que incluye en la caja, algo muy poco habitual en juegos de este tamaño. Añadir módulos como la «Armada Española» —donde todos los jugadores deben aportar cartas a barcos neutrales que luego puede ser saqueado— o el «Tesoro Robado» transforma por completo las sensaciones en la mesa y eleva la rejugabilidad hasta el infinito.
Estas reglas opcionales no son meros añadidos superficiales, sino giros legítimos que aportan una capa extra de táctica y permiten adaptar la dificultad según el perfil de los capitanes que se sienten a jugar. Este filler Guns or Treasure tiene un tamaño pequeño con tan solo 102 cartas y un tamaño portable a todos los lugares, pero la cantidad de contenido es bastante grande, algo que nos ha sorprendido.
Tras encadenar una sesión tras otra, hemos comprobado que el juego brilla con luz propia cuando los participantes se quitan el miedo y se meten de lleno en el papel de piratas codiciosos. Ver a un niño de siete años derrotar con una sonrisa socarrona a un jugador experimentado gracias a un farol magistral con una bomba oculta es una experiencia impagable que resume a la perfección el alma de esta caja. Es un juego ideal para verano y piscina.
Sin duda Guns or Treasure es una joya ligera que sorprende por la profundidad que esconde tras sus sencillas reglas. Aunque el azar del robo te puede penalizar puntualmente, la satisfacción de engañar a tus oponentes en apenas diez minutos de partida es impagable. Es accesible para los más pequeños, escala de maravilla hasta los seis jugadores y posee variantes oficiales que añaden giros muy interesantes. Lo recomendamos plenamente.