Guerra: tal vez haya llegado el momento de que los socialistas se interroguen sobre si no será el problema el candidato

Redacción

Alfonso Guerra admite que la reacción del presidente del Gobierno, tras la derrota socialista del pasado domingo, ha sido una sorpresa para casi todos y solo se podía preveer «si se tiene claro que todos los movimientos del presidente están originados en clave interna de partido, pues sabe que si pierde el poder en el partido, lo pierde todo».

En este sentido, señala que Sánchez comprendió que tras la derrota de muchos candidatos con buena gestión, las miradas se dirigirían a él por haber convertido la campaña en una prueba sobre su capacidad para solventar los problemas que había generado su política de alianzas. Por lo que convocando elecciones, obligaría a militantes y dirigentes descontentos a «simular su apoyo al secretario general, cuya estrategia de campaña acaba de ser derrotada». «Habilidad y argucia no se le puede negar», exclama.

Sin embargo, el histórico dirigente socialista cree que la «atmósfera política» juega a la contra de los socialistas, por existir una desconfianza no del PSOE, pero sí de su secretario general como jefe del Gobierno.

Aún así, cree que una buena campaña podría hacer cambiar las previsiones –porque recuerda que la derrota no lo es tanto por el número de votos obtenidos– pero eso tendría que implicar un cierto grado de rectificación de la estrategia que ha llevado a la derrota de los socialistas.

Sin embargo, señala que lo que anunció ayer Sánchez es la «persistencia en el error», agrupar otra vez a los socios fracasados para «detener a un nuevo gobierno de ultraderecha». En su opinión, la campaña será poco útil para los intereses de los socialistas y apunta que «tal vez haya llegado el momento de que los socialistas se interroguen sobre si no será el problema el candidato».

Además, concluye que la «aberrante noticia» de que se retrasará la elección del nuevo secretario general de la OTAN hasta después del 23 de julio, día de las elecciones en España, «apunta a que todas las decisiones se toman en clave personal».

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