Garden Rush análisis – Un duelo de verduras con mala leche

Andrea Moncada

Si estáis buscando algo diferente para este San Valentín, dejadme que os hable de Garden Rush. Diseñado por Ki Mansell y traído a España por Asmodee, este juego es la excusa perfecta para medir vuestra compatibilidad estratégica (y vuestra paciencia) entre hortalizas.

UN DUELO DE JARDINERÍA (CON UN TOQUE DE MALA LECHE)

GARDEN RUSH

Olvidaos de la idea bucólica de regar plantas juntos. Garden Rush es un título diseñado específicamente para dos jugadores donde la gestión, la planificación y, ojo aquí, el sabotaje, son los protagonistas. La premisa es sencilla: cada uno gestiona su propio huerto en el tablero, intentando plantar verduras para crear patrones específicos que nos darán los puntos de victoria.

Pero, como en la vida misma, no es tan fácil como llegar y plantar.

LA ESTRATEGIA VA MÁS ALLÁ DE PLANTAR TOMATES

La mecánica tiene mucha más miga de la que parece a simple vista. El sistema funciona mediante un mercado central de verduras. Tienes que coger fichas de esa fila central y colocarlas en tu huerto. Aquí es donde entra la estrategia pura: Si colocas la verdura en la misma fila de tu huerto que ocupaba en el mercado, l a verdura cuenta doble. Si la cambias de fila, se le da la vuelta (y su valor cambia).

Todo esto se gestiona sacando fichas aleatorias de una bolsa de tela, lo que mantiene la tensión. Tienes que estar constantemente calculando qué pieza coger para completar tu patrón. Pero cuidado, (y esto es vital) vigila de reojo el tablero de tu «media naranja» para quitarle justo la pieza que necesita.

Pero lo realmente interesante en este jardín, son las piezas de herramientas. Aquí es donde el ambiente romántico y primaveral se pone interesante. Puedes usar estas herramientas para mejorar tu huerto, sí, pero lo divertido es usarlas para fastidiar al contrario. ¿Enviarle una plaga de topos a tu pareja para que se coma sus verduras justo antes de que puntúe? Es una jugada maestra. Eso sí, preparaos para la revancha.

Para acabar la partida, tu objetivo no es llenar tu huerto a lo loco. La clave está en los patrones de puntuación. De nada te sirve tener el tablero lleno de zanahorias si no están colocadas en la forma específica que te pide tu objetivo. A veces te verás obligado a coger una verdura que no viene bien solo para evitar que tu pareja cierre un patrón de puntuación alto. Es ese dilema de ¿Mejoro mi huerto o destrozo el tuyo?. La partida acaba cuando se agotan las fichas de la bolsa o el primero que completa su huerto.

LA CALIDAD DE LOS COMPONENTES DE GARDEN RUSH

Se nota cuando una editorial cuida los detalles y Asmodee lo ha hecho con este juego. Garden Rush destaca muchísimo en mesa por la calidad de sus componentes. Tiene una estética primaveral preciosa, muy colorida y alegre, con unos gnomos simpáticos que le quitan hierro al asunto de la competición.

Las piezas son de madera y un tablero incorporado que da gusto desplegar. Es un juego muy visual, táctil y que queda de lujo en la mesa.

En cuanto al público objetivo, es ideal para mayores de 10 años, pero no os dejéis engañar por la estética o la edad recomendada. La profundidad estratégica satisface incluso a los que, como yo, llevamos muchas partidas a la espalda. Es dinámico, te mantiene en tensión y las partidas no se hacen eternas.

Así que este San Valentín, menos bombones y más estrategia. Garden Rush ofrece esa mezcla perfecta de pique sano y diversión que, al final, es lo que hace que una velada sea memorable.

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