Entrevista a la coach experta Goldie Uttamchandani

Remitido

En los últimos años, el coaching se ha convertido en una herramienta clave para el crecimiento personal, la claridad y autenticidad individual, posicionándose como un recurso para hacer frente a los desafíos personales y profesionales.

En general, esta disciplina se caracteriza por incitar a los individuos a descubrir y usar su potencial para romper las barreras y limitaciones que impiden sus progresos.

En Barcelona, la coach Goldie Uttamchandani destaca como una de las principales referencias en servicios de coaching profesional, brindando sesiones personalizadas para individuos y familias.

En esta entrevista con la especialista se pudo conocer su trayectoria como coach ejecutiva y de adolescentes, así como el enfoque y prácticas para el servicio de la sociedad. 

¿Puedes hablar sobre tu trayectoria como coach ejecutiva y de adolescentes? ¿Cómo llegaste a dedicarte a este campo?

Cuando decidí certificarme como coach, tenía muy claro desde el comienzo que mi especialización iba a ser familias y adolescentes, debido a mi propia experiencia como adolescente en un internado inglés. Me hubiese gustado tener algún tipo de apoyo o persona profesional con quien hablar de mis retos e inquietudes, dadas las circunstancias extraordinarias en las que me veía, como los cambios radicales culturales o las dificultades añadidas como adolescente, navegando mis propias inseguridades. Ya había tenido cierta experiencia con este nicho, en mi rol como conferenciante en institutos de secundaria, y la necesidad de conectar de forma personal fue gracias al coaching. La rama ejecutiva fue desarrollada en mi certificación, ya que partes de esta formación, y ha sido en estos últimos 3 años cuando me he concentrado también por aquí, gracias a las oportunidades que se me han presentado.

¿Cómo definirías tu enfoque único como coach y qué valores consideras fundamentales en tu práctica?

Considero que mi enfoque como coach es mi propósito de vida. El coaching para mi forma parte de mi esencia como ser, con lo cual veo que se encaja de forma muy natural en mi estilo de vida. Para ello, los valores que me permiten serlo son la curiosidad, la empatía y la energía libre de juicios.

¿Cuáles son los principios fundamentales que guían tu práctica de coaching?

Lo más importante en el coaching son las 8 competencias marcadas por la ICF (International Coaching Federation). Aunque todas tienen su peso, yo considero que la base de una relación entre coach y cliente se genera en un espacio de confianza mutua, así un coach crea presencia, mantiene una escucha activa y es capaz de evocar consciencia en su cliente. En mi práctica, estos requisitos se consiguen cuando yo puedo observar que mi cliente está hablando mucho más que yo, y mis palabras son meras preguntas que sostienen la transformación del cliente. También es fundamental como coach apagar tu propia “radio interna” de no pecar de manchar la conversación con tu subconsciente.

Trabajas con clientes de diversas nacionalidades. ¿Cómo adaptas tu enfoque de coaching para tener en cuenta las diferencias culturales?

Es muy importante conocer bien a mi cliente, su manera de hablar, la corporalidad, el vocabulario, su acento. Todos estos pequeños detalles aportan mucha información al coach, para comprenderle bien, y el resultado genera comodidad entre ambos, facilitando que la sesión sea amena. Un coach ha de observar sus propios sesgos subconscientes, si existen, y adoptar una mentalidad de aprendizaje para poder abrazar las diversas nacionalidades y culturas.

¿Cuáles son algunas de las habilidades y herramientas clave que incorporas en tus sesiones de coaching?

Existen muchos modelos de coaching, y a lo largo del trayecto profesional de un coach se pueden adquirir muchos conocimientos y herramientas. En mi experiencia, he observado que lo más importante es generar conexión con el cliente, y me ha ayudado siempre el modelo de la indagación apreciativa para poder generar contexto y apoyar al cliente para descubrir sus fortalezas desde el primer contacto. También he aprendido a pulir mi intuición, que ha sido una habilidad clave en poder destapar lo que no se dice, pero se percibe. Un coach llega a tener su propio estilo y solo se puede conseguir después de muchas horas de experiencia. En mi trayectoria he podido ver cómo un proceso ha pasado de ser transaccional en los primeros años y ahora aspiro a que los procesos sean transformacionales para ambos. Para ello, mi herramienta más útil ha sido el feedback de mis mentores.

¿Cómo personalizas tus enfoques según las necesidades individuales de tus clientes?

En la primera sesión introductoria que va sin coste, a lo que llamamos en inglés Discovery call, es esencial aprender cuáles son los retos de tu cliente y también explicar con claridad qué es el coaching y si le puede servir o no. Un proceso se puede personalizar, partiendo siempre de una práctica ética y con unos acuerdos transparentes.

Es un baile de error y aprendizaje muchas veces. El cliente marca la coreografía de la sesión y como coach debes saber cómo espejarle. Lo que marca el ritmo siempre va ligado al reto y, a veces, es importante redirigir al cliente para volver a traerlo al camino. El enfoque personal lo consigues si te das permiso como coach a ser vulnerable y a pedir permiso para usar herramientas o experimentar en la sesión. La presencia en este caso es clave.

En tiempos de cambio y adversidad, ¿cómo ajustas tu enfoque de coaching para apoyar a tus clientes?

A veces lo único que necesita un cliente es ser escuchado sin ningún tipo de juicio o sesgo. El cambio y la adversidad van ligados a las emociones del miedo y la incertidumbre, entre otras. Todas las emociones son contagiosas, por tanto, si te ves con un cliente que está viviendo estas emociones, como coach, debes procurar mantener tus emociones en modo neutro. Así permitiendo al cliente ventilar y a su vez la energía se puede diluir en un espacio limpio y seguro.

En cuanto a tus servicios específicos como el ejercicio de resiliencia, ¿cómo defines y abordas la resiliencia en el coaching?

La resiliencia es un musculo que tenemos todos y hay que trabajarlo cada día para que se haga más fuerte. Es como ir de forma regular al gimnasio. Existen muchas técnicas que podemos poner en marcha para trabajar la resiliencia, pero lo primero que hago es explicar de donde viene este concepto y en que estado se encuentra el cliente con la suya. Este descubrimiento es poderoso para el cliente, dándole oportunidades y contextos personales donde ponerla en marcha.

En relación con superar la procrastinación, ¿cuáles son los patrones comunes que observas y cómo ayudas a los clientes a cambiarlos?

La procrastinación en el fondo es un reto de la regulación emocional. El cliente se motiva en procrastinar para protegerse de sentir emociones no deseadas. El patrón más común de los cuatro perfiles que suelo ver es el perfeccionista y el complaciente. En ambos casos, lo que hay que trabajar es la raíz de donde proceden estos comportamientos. Si el comportamiento puede ser cuestionado, esto invita a un cambio de mentalidad, y así se puede producir un cambio de observador en el cliente. En el coaching hay que despertar esta consciencia y no dar consejos.

¿Qué consejo clave ofrecerías a aquellos que buscan alcanzar su máximo potencial a través del coaching?

El cambio más duradero surge cuando eres capaz de conocerte bien a ti mismo. Antes de ponerte retos o metas, dedica tiempo a preguntarte ¿para qué quiero hacer esto, y no tanto por qué? El impacto que puede tener un cambio va ligado directamente con tus valores y este sería otro punto de partida. ¿Qué valores te permiten nuevas oportunidades y cuáles con los que te están limitando?

En definitiva, el coaching, actualmente, es una herramienta que invita a la reflexión individual para generar cambios significativos a nivel personal. El enfoque de autoexploración, guiada de la mano de profesionales como Goldie Uttamchandani, contribuyen a que los seres humanos puedan alcanzar un desarrollo sostenible.    

Desde la perspectiva profesional, se trata de una filosofía que abraza la idea de la comprensión profunda de sí mismo, permitiendo superar barreras que parecen imposibles de traspasar y alcanzar el éxito y crecimiento en diferentes ámbitos de la vida. 

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