Detenido un grupo organizado que realizaba cacerías furtivas en Sierra Nevada, con diez investigados

Redacción

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Granada ha desarticulado, en el marco de la operación Caprala, un grupo organizado que se dedicaba a cazar de manera furtiva dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada y en zonas de reserva de un coto de caza del Parque Natural.

En esta operación han sido investigadas diez personas de entre 22 y 72 años. Nueve de ellos, por un delito relativo a la protección de la flora, fauna silvestre y animales domésticos por cazar de manera furtiva armados y con una rehala de perros dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada. A varios de los canes localizados durante los registros se les ha tenido que sacrificar por el mal estado en el que se encontraban.

Dos de los investigados también lo han sido por un delito de maltrato animal; y otros tres por un delito de tenencia ilícita de armas, por un delito contra la salud pública por cultivo ilegal de cannabis sativa y por un delito leve de defraudación de fluido eléctrico.

Durante la fase de explotación de la operación los agentes han realizado dos registros: en el primero localizaron tres armas sin documentación que amparase su legal procedencia y en el segundo una plantación de cannabis sativa y una conexión ilegal a la red eléctrica.

Por último, al realizar una inspección en el cortijo donde se guardaba la rehala de perros, los agentes del Seprona descubrieron el estado lamentable en el que se encontraban los animales.

La Guardia Civil se puso en contacto con un veterinario para que inspeccionara y certificara cómo se encontraban los perros y éste manifestó en su informe que tuvo que sacrificar a cinco de los 21 canes que allí había por el mal estado en el que se encontraban, y que «todo lo que allí observó, era maltrato y crueldad animal». A la vista del informe la Guardia Civil ha investigado a los responsables de los perros por un delito de maltrato animal.

CAZA FURTIVA EN SIERRA NEVADA

La operación comienza cuando los agentes tuvieron noticias de la existencia de grupos organizados de cazadores que se adentraban en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada para cazar de manera furtiva, ante lo que se intensificó la vigilancia.

El 19 de noviembre de 2020 primero, y el día 25 de noviembre después, los agentes sorprendieron a los nueve investigados en el interior del Parque Nacional de Sierra Nevada cazando. Seis de ellos estaban armados y apostados en diferentes lugares separados unos de otros; y los otros tres conducían una rehala con trece perros para facilitar las capturas a los cazadores apostados.

Los cazadores fueron identificados e investigados por un presunto delito relativo a la protección de la flora, fauna silvestre y animales domésticos por cazar sin autorización en un espacio protegido donde está expresamente prohibida la actividad cinegética.

Los agentes comprobaron además que dos de los cazadores armados carecían de licencia de armas, por lo que no podían portar escopeta alguna y estaban cometiendo un presunto delito de tenencia ilícita de armas.

Tras la investigación de los cazadores, los agentes del Seprona averiguaron que estos tenían una base de operaciones en un establecimiento de hostelería de un pueblo cercano y en el registro que realizaron descubrieron una escopeta de cañones recortados y dos carabinas de calibre 22 milímetros sin documentación que amparase su legal procedencia.

Además de las armas, la Guardia Civil encontró numerosos trofeos de especies cinegéticas de gran valor sin que el propietario acreditase su origen; así como el trofeo de una especie considerada como vulnerable (la Ganga Ibérica), cuya caza está prohibida. El propietario del establecimiento fue investigado también por un presunto delito de tenencia ilícita de armas. Las tres armas intervenidas han sido enviadas al Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil para su análisis.

MARIHUANA

La investigación no concluyó aquí. Nuevas pesquisas pusieron a la Guardia Civil sobre la pista de un centro de producción de marihuana cuyos responsables eran tres de los investigados anteriormente. Este centro de producción fue localizado en una vivienda sin habitar de la localidad de Güéjar Sierra.

Los agentes del Seprona descubrieron que habían habilitado una habitación con todo el aparataje necesario para que creciera una plantación de cannabis sativa en avanzado estado de floración y que en dicha vivienda había una conexión ilegal a la red eléctrica.

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