Darwin’s Paradox análisis – Adaptarse o morir

Nacho Pérez

Darwin’s Paradox, es la propuesta de ZDT Studio y Konami. Aterrizó en PS5, Xbox Series, PC a través de Steam y Epic, y Nintendo Switch 2 el pasado 2 de abril. Con una duración aproximada de 6 horas, y trajes que nos permiten personalizar a nuestro personaje, es una aventura digna de ser jugada.

UNA HISTORIA CONTADA SIN PALABRAS

Darwin’s Paradox nos pone en la piel de un pulpo, Darwin, cuya inteligencia, ya de por sí asombrosa en el mundo natural,  se convierte en su única salvación. Abducido por un haz de luz, de la paz del océano, nuestro protagonista termina atrapado en un complejo industrial gestionado por la empresa UFOOD INC. Lo que empezamos como una huida desesperada de un vertedero y una cocina industrial, donde los cefalópodos son la nueva exquisitez del menú, por cierto. Pronto se transforma en una conspiración alienígena que podría cambiar el destino de la humanidad.

Lo que más me ha enganchado de esta historia es su capacidad para narrar sin pronunciar una sola palabra. Cada movimiento de sus tentáculos, cada cambio de su piel, o los gestos de sus ojos cuando siente miedo o curiosidad, habla por sí solo. No podemos evitar recordar a joyas como Little Nightmares o Reanimal, pero con un toque mucho menos oscuro y más animación estilo DreamWorks.

MECÁNICAS EN DARWIN’S PARADOX

Darwin’s Paradox

La idea planteada por ZDT Studio sobre el protagonismo de un pulpo nos ha parecido bastante novedosa, sobre todo en lo referente al género marino. En Darwin’s Paradox han sido capaces de trasladar las capacidades biológicas de un pulpo a las habilidades y el control de juego.

Mimetismo y sigilo, como buen pulpo que se aprecie, es el arma secreta. La mecánica de camuflaje, que nos permite mimetizarnos con el entorno para evitar las patrullas enemigas, es el núcleo de la experiencia. Es gratificante (y tenso) ver cómo nos volvemos invisibles a plena vista de un guardia.

Por otro lado, tenemos los puzles del juego, a verticalidad que ofrece la capacidad de trepar por casi cualquier superficie lo hace muy versátil. Los puzles no solo requieren lógica, sino una comprensión tridimensional del escenario. Hay un uso muy útil de la tinta, no solo como medida distractora, sino como elemento interactivo para cegar enemigos. Y no podemos olvidarnos del aspecto plataformas, es un control del movimiento que no te permite olvidar que Darwin es un pulpo. Es un movimiento más pausado, viscoso, coherente con un cefalópodo fuera del agua, que contrasta con la fluidez del personaje en el agua.

CONTROLES EN PLATAFORMAS

A diferencia de un plataformas tradicional donde el salto es perfecto y predecible, en Darwin’s Paradox somos un pulpo. Su movimiento tiene una inercia compleja. Si intentas hacer un salto de precisión sobre una plataforma móvil bajo fuego enemigo, es probable que falles. No porque no sepas qué hacer, sino porque el personaje no responde con la fluidez mecánica a la que estamos acostumbrados.

Esto nos supone que el control es realista y refuerza la inmersión de que manejas a un animal fuera de su elemento. Pero también en los niveles finales, donde el margen de error es milimétrico, esa personalidad del control se percibe como una falta precisión en el control.

En cuanto a los gráficos, Darwin’s Paradox se mueve con el motor Unreal Engine 5, el trabajo de dirección de arte es, sencillamente, exquisito. Los contrastes entre la suciedad industrial de los vertederos llenos de ratas rabiosas y la tecnología aséptica y futurista de los laboratorios de UFOOD crean una atmósfera inmersiva. El sonido ambiental, potente y acorde a los decorados, solo lo mejora.

En definitiva, Darwin’s Paradox es un juego que recomiendo encarecidamente a quienes busquen una tarde de desconexión. Pero también a quien disfrute de una narrativa no verbal. Darwin es un personaje encantador, un superviviente de ocho patas en un mundo que lo ve como un simple ingrediente, y que nos hará partícipes de su aventura.

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