D-Day Playa de Omaha no es solo un juego de mesa; es una crónica táctica tensa y emocionante que nos sitúa en el centro de uno de los días más cruciales de la historia moderna. Publicado por Devir en España, en este título, asumimos el mando de las divisiones de infantería de EE. UU. en su asalto suicida contra las defensas alemanas el 6 de junio de 1944.
Lo que nos ha impresionado profundamente es cómo el sistema prescinde de los dados, confiando en un mazo de cartas magistralmente diseñado para gestionar el caos del desembarco, los eventos aleatorios y la inteligencia artificial enemiga. Cada turno es una lucha agónica contra el reloj y el fuego cruzado, donde la planificación meticulosa se encuentra de frente con la cruda realidad de la guerra del D-Day.
Este D-Day: Playa de Omaha es una experiencia inmersiva que logra transmitir la desesperación y el heroísmo de Omaha Beach, consolidándose como un título imprescindible para cualquier estratega que busque un desafío histórico de primer nivel. Además es un juego solitario estupendo, grande y con muchas horas de juego. Eso sí, prepárate porque las sesiones de juego son largas, desde 180 minutos…
Un juego sobre el D-Day muy profundo

Las mecánicas de D-Day Playa de Omaha son una lección de diseño de sistemas. El juego utiliza un flujo de seis fases que gestiona desde la llegada de las lanchas de desembarco hasta las acciones de los ingenieros para despejar obstáculos bajo fuego enemigo. El corazón del juego es su motor de cartas, que determina no solo qué unidades alemanas disparan, sino también hacia dónde dirigen su fuego basándose en un código de colores en el mapa.
Esta inteligencia artificial de D-Day es implacable y no requiere de una gestión farragosa, permitiéndonos centrar nuestra energía en maximizar las escasas acciones de nuestras unidades. El equilibrio entre el avance de la infantería y la necesidad crítica de los equipos de ingenieros para abrir brechas crea un puzle táctico dinámico. Cada decisión sobre cómo secuenciar los movimientos y dónde posicionar a los líderes puede ser la diferencia entre la victoria o el fracaso.
En cuanto a los componentes, esta edición de D-Day Playa de Omaha ha elevado el estándar con un mapa montado de gran formato que es, sencillamente, espectacular. Prepara una mesa grande porque mide 56cm x 86cm. Las ilustraciones y el diseño gráfico facilitan la lectura de un terreno complejo lleno de riscos, bancales y puntos fuertes alemanes.
Intentarás adentrarte en la playa

Aunque el nivel de detalle de D-Day exige un espacio considerable en la mesa, la calidad de las fichas y la claridad de las tablas de ayuda compensan con creces el despliegue necesario. La curva de aprendizaje está muy bien estructurada, permitiendo a los jugadores comenzar con escenarios introductorios para aprender las reglas básicas antes de enfrentarse al juego extendido.
A pesar de que el montaje de D-Day puede ser laborioso debido a la gran cantidad de unidades, el valor histórico y la profundidad de la simulación hacen que cada minuto invertido en la preparación valga la pena para cualquier aficionado al rigor histórico. Y hay que tener en cuenta lo que decíamos antes de D-Day, la partida va a ser larga y del montaje te olvidarás en poco tiempo, cuando las balas empiecen a sobrevolar tu cabeza.
Métete de lleno en la guerra

D-Day Playa de Omaha de Devir es un triunfo absoluto del diseño de los wargames. Es un juego que recompensa la paciencia, la resiliencia y el estudio de las tácticas militares de la época. Aunque su dificultad es elevada y las victorias son escasas y muy sufridas, la satisfacción de lograr un avance significativo tierra adentro es incomparable en el mundo de los juegos de mesa.
No es un juego nuevo pero se mantiene porque su sistema es robusto, elegante y profundamente respetuoso con el tema que trata. Recomendamos este juego sin reservas a quienes busquen la mejor experiencia en solitario posible o deseen profundizar en la historia del D-Day a través de una simulación interactiva de alta fidelidad. Es, sin ninguna duda, una joya que debería figurar en la colección de todo estratega serio.