Paula Martín. Los coches híbridos se han convertido en una de las alternativas más interesantes para quienes buscan reducir el consumo sin depender de un punto de recarga. Se trata de los híbridos convencionales o HEV, aquellos que combinan un motor de combustión con uno o varios motores eléctricos y una batería que se recarga automáticamente durante la conducción.
A diferencia de un híbrido enchufable (PHEV), un híbrido convencional no necesita conectarse a la red eléctrica. El sistema recupera energía principalmente durante las frenadas y deceleraciones y la utiliza después para apoyar al motor de combustión o, en determinadas circunstancias, mover el coche únicamente con electricidad.
¿Qué ventajas tiene un coche híbrido?
Una de sus principales ventajas es el menor consumo, especialmente en ciudad. En el tráfico urbano, donde son frecuentes las paradas, las arrancadas y las frenadas, el sistema híbrido puede aprovechar mejor la energía y utilizar con mayor frecuencia el motor eléctrico.
También ofrecen una conducción especialmente suave y silenciosa a baja velocidad. Al iniciar la marcha o realizar determinadas maniobras, el motor térmico puede permanecer apagado, dependiendo del modelo, de la carga de la batería y de las condiciones de circulación.
Otro argumento importante es que los híbridos convencionales cuentan con la etiqueta ECO de la DGT, con las ventajas que esto puede suponer frente a un coche con etiqueta C en zonas con restricciones de tráfico, además de posibles beneficios fiscales o de estacionamiento que dependen de cada municipio.
Y todo ello sin cambiar los hábitos del conductor: se reposta gasolina y se conduce prácticamente igual que con un coche convencional.
¿También tienen inconvenientes?
Sí. Un híbrido suele tener un precio de compra superior al de una versión equivalente únicamente de gasolina, aunque la diferencia dependerá del modelo.
Además, sus mayores ventajas de consumo aparecen principalmente en recorridos urbanos y periurbanos. En autopista, circulando de manera constante a velocidades elevadas, la aportación del sistema eléctrico es menor y las diferencias de consumo frente a un buen motor de combustión pueden reducirse.
También hay que tener en cuenta el peso adicional de la batería y del sistema eléctrico, aunque las últimas generaciones han mejorado notablemente en este aspecto.
¿Cuándo interesa comprar un híbrido?
Un híbrido convencional resulta especialmente recomendable para quien realiza muchos kilómetros por ciudad, circunvalaciones y recorridos mixtos, pero no dispone de un punto de carga en casa o en el trabajo.
También es una opción interesante para conductores que quieren acceder a una etiqueta ECO sin tener que preocuparse por enchufar el coche cada día.
Por el contrario, quien recorre principalmente largas distancias por autopista debería comparar cuidadosamente consumos y precios antes de decidir. Y si se dispone de cargador y la mayoría de los desplazamientos diarios son relativamente cortos, puede ser interesante estudiar también un híbrido enchufable o un eléctrico.
¿Es una buena compra un coche híbrido?
Para muchos conductores, sí. El híbrido convencional representa un punto intermedio entre el coche de combustión y las alternativas enchufables: permite reducir consumos, especialmente en ciudad, ofrece etiqueta ECO y no exige disponer de infraestructura de recarga.
La clave está en elegirlo por el uso real que se va a hacer del coche. Porque un híbrido puede ser una compra muy racional, pero sus ventajas se aprovechan mucho más cuando el tipo de recorrido encaja con las características de esta tecnología.