Azul Duel Reseña – Ideal para poner baldosines en San Valentín

Nacho Pérez

Azul Duel llega al mercado como la respuesta definitiva para los amantes de la estrategia que buscan una experiencia profunda en formato compacto. Tras el éxito arrollador de la saga, esta nueva versión se aleja de las paredes del palacio para centrarse en la construcción de una cúpula majestuosa. Un juego de Asmodee ideal para jugar con tu pareja en San Valentín en donde el arte y la magia pueden poner el punto culminante a una noche perfecta.

El diseño de Azul Duel mantiene la esencia de la selección de azulejos, pero introduce mecánicas de draft mucho más ajustadas y tácticas. A diferencia del juego original, aquí cada decisión pesa el doble, ya que la interacción es directa y constante. Nos encontramos ante un título que no solo busca reciclar una fórmula ganadora, sino que expande el universo de Michael Kiesling con una dificultad añadida que agradecerán los jugadores más veteranos.

En cuanto a las mecánicas de Azul Duel, observamos cambios significativos que transforman la dinámica de la partida. Las fábricas ahora presentan un diseño renovado con zonas de luna, y los azulejos han adoptado una forma circular muy estética. El tablero personal ha crecido hasta un formato de 6×6. exigiendo una planificación previa mediante la colocación de fichas de cúpula que definen dónde irán los colores.

Azul Duel es más táctico

Esta capa de personalización del propio tablero añade una variabilidad estratégica fascinante; ya no solo reaccionamos a las piezas disponibles, sino que configuramos nuestro propio motor de puntuación. Además, la inclusión de fichas de bonificación y objetivos variables garantiza que cada partida de Azul Duel se sienta fresca. Sin duda se nota que con la base del juego original se ha creado una versión mejorada.

Las diferencias entre el título original y Azul Duel son palpables desde el primer turno, enfocándose principalmente en la densidad táctica y la escala de los componentes. Mientras que el juego clásico se basa en un tablero fijo de 5×5 con patrones predeterminados, Azul Duel introduce una rejilla de 6×6 que los jugadores deben personalizar mediante fichas de cúpula antes de colocar los azulejos circulares.

El sistema de selección también ha mutado: las fábricas ya no son simples depósitos, sino que incorporan mecánicas de apilamiento en zonas de luna que obligan a vigilar no solo qué color tomamos, sino qué dejamos disponible en la parte superior de la pila para el oponente. Todo esto hace que Azul Duel sea una experiencia mucho más agresiva y menos permisiva con los errores de cálculo.

Ideal para San Valetín

azul duel

La calidad de los componentes de Azul Duel es, como es habitual en Asmodee, visualmente impactante, aunque presenta claroscuros en su funcionalidad. Si bien las piezas de resina son una delicia al tacto y la iconografía es impecable, los tableros de cartón son algo ligeros, lo que puede provocar que los azulejos se desplacen involuntariamente. No obstante, el tamaño reducido de la caja es un acierto total para la portabilidad.

El montaje es ligeramente más laborioso debido a la cantidad de nuevos elementos como la torre de descartes plegable y las fichas de cúpula, pero el esfuerzo merece la pena por la riqueza visual que ofrece en mesa. Azul Duel entra por los ojos, manteniendo ese estatus de «juego de mesa joya» que ha caracterizado a la franquicia desde sus inicios en 2017.

Azul Duel es una experiencia sumamente positiva, posicionándolo como un imprescindible para parejas que disfrutan de los juegos de corte abstracto. Aunque el original sigue brillando por su elegancia minimalista, esta versión ofrece el desafío técnico necesario para quienes sentían que el sistema clásico se les quedaba corto a dos personas. Como decíamos antes, lo recomendamos encarecidamente para una noche de juegos de San Valentín con tu pareja.

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