Analizan con inteligencia artificial restos de animales de hace 1,5 millones de años en un yacimiento de Granada

Redacción

Un equipo científico interdisciplinar, coordinado por la Universidad de Granada (UGR), ha analizado mediante técnicas de inteligencia artificial restos de animales que vivieron hace 1,5 millones de años en un nuevo yacimiento arqueológico descubierto en Orce (Granada).

En este estudio, que lidera la investigadora del programa de doctorado en Historia y Artes de la UGR, Carmen Luzón, se presenta un nuevo yacimiento paleontológico, Venta Micena 4, que ha sido estudiado e interpretado utilizando inteligencia artificial.

El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación ProyectORCE, que coordina el profesor Juan M. Jiménez Arenas, de la Universidad de Granada (UGR), y los protagonistas de este hallazgo son investigadores de distintos centros de investigación, como la Universidad de Granada, la Universidad Complutense de Madrid, la Escuela Politécnica Superior de Ávila, el Iphes de Tarragona, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Zaragoza y la Universidad de Helsinki.

Su misión ha sido «reconstruir» los distintos episodios de actividad en el yacimiento que no eran visibles a simple vista. Para ello, el equipo ha utilizado un método llamado ‘Deep Machine Learning’, que es una forma de «enseñar» al ordenador a identificar patrones mediante algoritmos matemáticos.

Esta técnica solo se había aplicado una vez antes en un yacimiento español y nunca en sitios de cronología comparable a Venta Micena 4, lo que ha permitido saber que en este nuevo yacimiento los huesos y dientes fósiles se depositaron en, al menos, dos momentos diferentes separados en el tiempo, identificados como lo que los investigadores llaman paleosuperficies.

El entorno de Venta Micena se conoce desde los años 70, y fue muy célebre en los 80 por la polémica del llamado ‘Hombre de Orce’. Sin embargo, a pesar de ser considerado como uno de los yacimientos paleontológicos más ricos e interesantes de toda Europa, todas las investigaciones hasta la fecha se habían centrado solo en el llamado corte 3, un cubil de ‘Pachycrocuta brevirostris’ donde esta hiena gigante criaba a sus cachorros y se alimentaba de trozos de cadáveres carroñeados en otros lugares.

No obstante, poco se sabía de otras zonas de Venta Micena, donde podía o no haber evidencias de actividad humana. Así se descubrió Venta Micena 4, un yacimiento que se ha venido excavando desde 2005 y del que, por primera vez, se empiezan a publicar datos. Según este nuevo trabajo, estaría ubicado en las proximidades de una charca o laguna de agua dulce a la que los animales acudirían a beber y, en el caso de los carnívoros, a alimentarse.

Por ello, en el yacimiento abundan las evidencias de huesos comidos por otros animales: marcas de mordiscos, huesos rotos por mordeduras, etc. Sin embargo, también aparecen muchos restos completos e incluso en lo que los expertos llaman «conexión anatómica». Partes enteras aún unidas entre sí, como costillares de mamut o patas enteras de rinoceronte. Y es que los animales que pasearon por Venta Micena 4 hace 1,5 millones de años eran muchos y muy variados: elefantes, bisontes, ciervos, caballos, hipopótamos, tigres de dientes de sable, hienas o perros salvajes, entre otros.

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