Ana Botín durante la Conferencia Internacional de Banca: “Necesitamos un nuevo contrato social»

Redacción

¿Cómo podemos conseguir la prosperidad global del mundo cuando acabe la pandemia? ¿Cuáles deben ser los objetivos de estados, instituciones, empresas y sociedades en general en la nueva normalidad? Expertos económicos, políticos y altos directivos internacionales del sector financiero y empresarial creen que el mundo necesita nuevas reglas sociales, económicas, sanitarias, laborales, tecnológicas, legales o de relaciones internacionales que sean sostenibles a largo plazo. Como ha declarado Ana Botín, presidenta del Banco Santander, durante su intervención ayer en la XIII Conferencia Internacional de Banca, «necesitamos un nuevo contrato social», unas relaciones sociales e institucionales donde prevalezcan principios como la «competencia justa», la «fiscalidad justa», la «eficiencia» o la sostenibilidad y respeto medioambiental de las actividades económicas, algo que «tenemos que hacer juntos entre el sector público y el privado».

Cerca de 3.000 profesionales asistieron a este último debate de la conferencia internacional organizada por el Banco Santander, un evento que se puede considerar ya, tras trece ediciones, como un Davos del sector financiero. Entre los participantes figuran altos directivos de las mayores entidades financieras y de bancos centrales de todo el mundo, representantes de gobiernos y de otras grandes instituciones mundiales públicas y privadas. En 2020, debido a las restricciones de la pandemia, tanto los ponentes como los espectadores han intervenido en las sesiones de la conferencia a través de videostreaming. En este último debate participaron la propia Botín, junto a Larry Fink, consejero delegado de Black Rock, una de las principales gestoras de inversiones del mundo; Yascha Mounk, profesor asociado de la universidad Johns Hopkins, la institución de estudios políticos de mayor prestigio internacional, con campus en Estados Unidos, Europa y China, y Nadia Calviño, vicepresidenta tercera y ministra de Economía del Gobierno de España, y anterior directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. 

Liderazgo del sector privado

De acuerdo con Botín, en el mundo postpondemia no serán los estados los que podrán crear mayor prosperidad y empleo a largo plazo, sino que «tiene que ser el sector privado el que tome el liderazgo». Al tiempo, la deuda pública, uno de los principales problemas económicos internacionales hoy en día, deberá «ser más sostenible». Ana Botín explicó que en el «mundo interconectado en que vivimos, cuanto mejor gestionemos la situación en los próximos meses más fácil será recuperarnos». «Necesitamos coordinarnos ahora entre los sectores público y privado, y tiene que ser a nivel global o por lo menos a nivel regional en Europa. Hay que compartir las buenas prácticas. La crisis ha sometido a prueba nuestra resilencia a muchos niveles». La presidenta se refirió a los llamados «informes de Oxford» sobre la pandemia, según los cuales «es necesaria una estrategia que no discrimine al teletrabajo frente al presencial» y pidió que «el Estado ayude a que no se produzca tal discriminación”.

También “es muy importante» en su opinión que los inversores «recompensen» a aquellas empresas que se comparten como «buenas ciudadanas», es decir, aquellas que cumplan mejor con los llamados «principios ASG» que están siendo establecidas por las grandes instituciones supranacionales para que las empresas de todo el mundo trabajen conforme a unos estándares comunes de respeto al medio ambiente, a la inclusión social y no discriminación, y a la aplicación interna de políticas de gobierno corporativo. En este sentido, Botín recordó el compromiso del Grupo Santander de ser una empresa totalmente neutra en emisiones de carbono ya en 2020, y reclamó que los gobiernos nacionales se involucren en la aplicación de esos principios ASG dentro de sus países.  «Esto está ocurriendo -dijo la presidenta del banco-, pero no tanto como creo que debería. Los gobiernos tienen que trabajar de manera coordinada, tenemos que ponernos de acuerdo en los estándares ASG». Reclamó también una «regulación única» en Europa para el sistema financiero: “Los bancos necesitamos un mercado único. En Estados Unidos hay un mercado único, pero en Alemania, en Holanda… no tienen las mismas reglas que en España. Necesitamos una regulación que mire hacia el futuro y que sea más justa, una normativa adaptada a la era tecnológica”.

Por su parte, Nadia Calviño expresó su confianza en cómo están reaccionando a la pandemia los 27 miembros de la Unión Europea y aseguró que todos «tienen un firme compromiso con la recuperación». «Tenemos la sensación -dijo Calviño- de que remamos todos juntos para dejar atrás estas circunstancias tan excepcionales». La vicepresidenta explicó  el plan de recuperación que está en marcha en la Unión (750.000 millones como nuevo instrumento extraordinario de recuperación para los países comunitarios hasta 2024, más un presupuesto ordinario reforzado de 1,1 billones de euros hasta 2027) y manifestó su deseo de que «fluyan esos fondos europeos cuanto antes», para poder «transformar las economías». 

Larry Fink, cuyas palabras como primer representante de BlackRock tienen siempre un alto impacto en los mercados, afirmó que él está observando cómo una de las consecuencias positivas de la pandemia es que “cada vez hay más empresas dispuestas a ser transparentes y a exponer públicamente sus planes de diversidad, de reducción de huella de carbono, de eliminación de diferencias salariales…». En este contexto, sentenció: «Necesitamos crear una sociedad más inclusiva, un capitalismo más justo, y hay que hacerlo no solo desde el punto de vista de las empresas que cotizan en bolsa, sino de todas las que existen. Yo no tengo el poder de exigir esto a todas las empresas, pero sí a las cotizadas». Calviño reivindicó que “hay que evitar que desaparezcan las pymes» y que por eso el gobierno español ha tomado medidas especialmente destinadas a proteger a las pequeñas empresas». «A futuro -agregó- necesitamos garantizar su liquidez y también su solvencia. Las pymes van a ser un objetivo esencial cuando pensamos en el plan de recuperación. Creemos que la digitalización de las pymes es una de las claves para garantizar la transición de la economía americana”. 

Yascha Mounk es uno de los pensadores y ensayistas políticos más reputados del mundo, creador de la plataforma de pensamiento político democrático Persuasion. Mounk analizó en la conferencia de banca fenómenos como el populismo y los hiperliderazgos políticos, y aseguró, refiriéndose a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que «la salud de la democracia americana ha sido sometida a prueba en los últimos años pero sus instituciones acaban de tener una gran victoria». Censuró las afirmaciones del aún presidente Donald Trump sobre un presunto fraude electoral que le perjudicaría y dijo que «uno de los motivos por los que los dirigentes populistas han tenido tanto éxito es porque mucha gente se está quedando fuera del sistema económico: en Estados Unidos, entre 1935 y 1960 el nivel de vida se duplicó, entre 1960 y 1995 se volvió a duplicar, y desde 1995 ha estado plano. Eso ha cambiado la perspectiva de la política, la gente está diciendo: yo voy a estar peor que mis padres y mis hijos probablemente lo pasen peor que yo, vamos a intentar introducir algo de disrupción porque no tenemos nada que perder».

«El populismo es una amenaza para los negocios. Lo vemos claramente con Hugo Chávez en Venezuela, pero también se puede ver en países como Turquía. Los negocios necesitan que los beneficios dependan de vender un buen producto y unos buenos servicios. Si tienes políticos que no reconocen lo bien que lo haces, tienes instituciones que socavan la economía, el nepotismo… al final lo que tienes es un sistema corrupto donde las influencias son lo que importa, más que lo que ofreces o vendes».

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